Mosaico decorativo

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  • Oráculo sobre el desierto del mar. ¡Como torbellinos que pasan por el Négueb, él viene del desierto, de un país temible! (Isaías 21, 1)

  • ¡Enmudezcan, habitantes de la costa, comerciantes de Sidón, cuyos emisarios atraviesan el mar, (Isaías 23, 2)

  • Has engrandecido la nación, Señor, has engrandecido la nación, has manifestado tu gloria, has ensanchado todas las fronteras del país. (Isaías 26, 15)

  • Porque el Señor sale de su morada para pedir cuenta de su iniquidad a los habitantes de la tierra: la tierra pondrá al descubierto la sangre derramada y ya no cubrirá a sus muertos. (Isaías 26, 21)

  • Aquel día, sonará la gran trompeta, y vendrán los que estaban perdidos en el país de Asiria y los desterrados en el país de Egipto, para adorar al Señor sobre la santa Montaña, en Jerusalén. (Isaías 27, 13)

  • Los humildes se alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel. (Isaías 29, 19)

  • Porque, al ver lo que hago en medio de él, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. (Isaías 29, 23)

  • ¡Apártense del camino, desvíense del sendero, dejen de ponernos por delante al Santo de Israel!". (Isaías 30, 11)

  • Por eso, así habla el Santo de Israel: Porque ustedes desprecian esta palabra y confían en lo que es tortuoso y retorcido, para tener donde apoyarse, (Isaías 30, 12)

  • Porque así habla el Señor, el Santo de Israel: En la conversión y en la calma está la salvación de ustedes; en la serenidad y la confianza está su fuerza. ¡Pero ustedes no lo han querido! (Isaías 30, 15)

  • Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió. (Isaías 30, 26)

  • ¡Ay de los que bajan a Egipto para pedir ayuda, y buscan apoyo en los caballos! Ellos confían en los carros, porque son numerosos, y en los jinetes, porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel ni consultan al Señor. (Isaías 31, 1)


"Quando a videira se separa da estaca que a sustenta, cai e apodrece." São Padre Pio de Pietrelcina