Mosaico decorativo

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  • Ese tributo sagrado estará distribuido de la siguiente manera: a los sacerdotes les corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros de largo por el norte, de cinco mil metros de ancho por el oeste, de cinco mil metros de ancho por el este, y de doce mil quinientos metros de largo por el sur. El Santuario del Señor estará en el medio. (Ezequiel 48, 10)

  • Así, a los sacerdotes les corresponderá una fracción de la parte reservada del país, una porción santísima, junto al territorio de los levitas. (Ezequiel 48, 12)

  • El resto será para el príncipe, a uno y otro lado de la parte reservada y de la que pertenece a la ciudad. A él le corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros por el lado este, hasta la frontera oriental; y de doce mil quinientos metros por el lado oeste, hasta la frontera occidental, a lo largo de las otras partes. La parte reservada y el Santuario del templo quedarán en el medio. (Ezequiel 48, 21)

  • Tú has ejecutado justas sentencias, en todo lo que has hecho recaer sobre nosotros y sobre Jerusalén, la Ciudad santa de nuestros padres. Con verdad y justicia nos has tratado así, a causa de nuestros pecados. (Daniel 3, 28)

  • no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, (Daniel 3, 35)

  • Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. (Daniel 3, 52)

  • Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. (Daniel 3, 53)

  • Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente! (Daniel 3, 87)

  • El rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "¿No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "Así es, rey". (Daniel 3, 91)

  • Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no había tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se habían quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se había adherido a ellos. (Daniel 3, 94)

  • Finalmente, se presentó ante mí Daniel -llamado Beltsasar, según el nombre de mi dios- en quien reside el espíritu de los dioses santos, y yo conté el sueño delante de él: (Daniel 4, 5)

  • "Beltsasar, jefe de los magos, yo sé que en ti reside el espíritu de los dioses santos y que ningún misterio te desconcierta: escucha las visiones del sueño que he tenido y dime su interpretación. (Daniel 4, 6)


"Invoquemos sempre o auxílio de Nossa Senhora." São Padre Pio de Pietrelcina