Mosaico decorativo

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  • Si alguien come en estado de impureza la carne del sacrificio de comunión ofrecido al Señor, será excluido de su pueblo. (Levítico 7, 20)

  • Si una persona toca algo impuro -ya sea un hombre que se encuentra en estado de impureza o un animal impuro o cualquier otra cosa impura- y a pesar de ello, come carne de un sacrificio de comunión ofrecido al Señor, será excluida de su pueblo. (Levítico 7, 21)

  • Porque cualquiera que coma la grasa de los animales que pueden ser ofrecidos en sacrificio al Señor, será excluido de su pueblo. (Levítico 7, 25)

  • Tampoco comerán la sangre de ningún pájaro o de cualquier otro animal, cualquiera sea el lugar donde ustedes vivan. (Levítico 7, 26)

  • El que coma la sangre será excluido de su pueblo. (Levítico 7, 27)

  • Habla en estos términos a los israelitas: El que ofrezca al Señor un sacrificio de comunión, le presentará una parte de la víctima sacrificada en calidad de ofrenda. (Levítico 7, 29)

  • Presentará con sus propias manos la ofrenda que se quema para el Señor, y ofrecerá la grasa del animal, junto con el pecho, para realizar con este último el gesto de presentación al Señor. (Levítico 7, 30)

  • Luego el sacerdote hará arder la grasa sobre el altar, y el pecho será para Aarón y sus hijos. (Levítico 7, 31)

  • Además, ustedes deberán entregar, como ofrenda reservada al sacerdote, la pata derecha de la víctima ofrecida en sacrificio de comunión. (Levítico 7, 32)

  • Esa pata es la porción que recibirá el hijo de Aarón que ofrezca la sangre y la grasa del sacrificio de comunión. (Levítico 7, 33)

  • Porque yo retengo ese pecho y esa pata de los sacrificios de comunión ofrecidos por los israelitas, y se los entrego al sacerdote Aarón y a sus hijos: es un derecho válido para siempre en Israel. (Levítico 7, 34)

  • Esta es la parte que corresponde a Aarón y a sus hijos, de las ofrendas que queman para el Señor, desde que fueron investidos para servir al Señor como sacerdotes; (Levítico 7, 35)


"Lembre-se de que você tem no Céu não somente um pai, mas também uma Mãe". São Padre Pio de Pietrelcina