Mosaico decorativo

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  • Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el pecado de Israel. (Eclesiástico 45, 23)

  • ¡Qué glorioso era cuando alzaba su brazo y blandía la espada contra las ciudades! (Eclesiástico 46, 2)

  • Él invocó al Altísimo, el Poderoso, cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes; y el gran Señor respondió a su plegaria, arrojando granizo de una fuerza inusitada. (Eclesiástico 46, 5)

  • Él siguió los pasos del Poderoso y, en tiempos de Moisés, dio prueba de fidelidad, lo mismo que Caleb, hijo de Iefuné: ellos se opusieron a toda la asamblea, impidiendo que el pueblo pecara y acallando las murmuraciones perversas. (Eclesiástico 46, 7)

  • Cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes, él invocó al Señor, el Poderoso, y le ofreció un cordero recién nacido. (Eclesiástico 46, 16)

  • Él jugó con leones como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos. (Eclesiástico 47, 3)

  • Porque él invocó al Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar a un guerrero poderoso y mantener erguida la frente de su pueblo. (Eclesiástico 47, 5)

  • Estableció cantores delante del altar, para que entonaran cantos melodiosos; (Eclesiástico 47, 9)

  • ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? (Eclesiástico 48, 4)

  • ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida! (Eclesiástico 48, 11)

  • pero invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. El Santo los escuchó en seguida desde el cielo y los libró por medio de Isaías, (Eclesiástico 48, 20)

  • ¡Qué glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía detrás del velo! (Eclesiástico 50, 5)


"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos. Se nos damos conta de que temos muito temor devemos recorrer à confiança. Se confiamos excessivamente devemos ter um pouco de temor". São Padre Pio de Pietrelcina