Mosaico decorativo

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  • Así, en el principio, mientras perecían los gigantes orgullosos, la esperanza del mundo se refugió en una frágil embarcación, que, dirigida por tu mano, dejó al futuro el germen de nuevas generaciones. (Sabiduría 14, 6)

  • porque aquel, deseoso sin duda de complacer al soberano, empleó todo su arte para hacerlo más hermoso de lo que era; (Sabiduría 14, 19)

  • Pero tú, Dios nuestro, eres bondadoso y fiel, eres paciente y todo lo administras con misericordia. (Sabiduría 15, 1)

  • eran perseguidos a la vez por espectros monstruosos y paralizados por el desfallecimiento de su alma, porque un terror repentino e inesperado los había invadido. (Sabiduría 17, 15)

  • porque todos estaban atados por una misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el canto melodioso de los pájaros en la arboleda, el ruido cadencioso de las aguas en su impetuoso correr, (Sabiduría 17, 18)

  • Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz. Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su figura, los consideraban dichosos porque no tenían que sufrir como ellos, (Sabiduría 18, 1)

  • Porque sobre sus vestiduras sacerdotales estaba el mundo entero, sobre las cuatro hileras de piedras preciosas estaban grabados los nombres gloriosos de los Padres, y sobre la diadema de su cabeza estaba tu Majestad. (Sabiduría 18, 24)

  • les colma la casa de bienes preciosos y con sus productos llena sus graneros. (Eclesiástico 1, 17)

  • Porque el Señor es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la aflicción. (Eclesiástico 2, 11)

  • No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. (Eclesiástico 3, 28)

  • Procura hacerte amar de la asamblea y ante un poderoso, inclina la cabeza. (Eclesiástico 4, 7)

  • Al comienzo, ella lo conducirá por un camino sinuoso, le infundirá temor y estremecimiento y lo hará sufrir con su disciplina, hasta que tenga confianza en él y lo haya probado con sus exigencias. (Eclesiástico 4, 17)


"De que vale perder-se em vãos temores?". São Padre Pio de Pietrelcina