Mosaico decorativo

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  • Tus ojos ya veían mis acciones, todas ellas estaban en tu Libro; mis días estaban escritos y señalados, antes que uno solo de ellos existiera. (Salmos 139, 16)

  • Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti: en ti confío, no me dejes indefenso. (Salmos 141, 8)

  • Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das la comida a su tiempo; (Salmos 145, 15)

  • abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. (Salmos 146, 8)

  • Los extranjeros alzaron los ojos y, al ver que los judíos venían contra ellos, (I Macabeos 4, 12)

  • Al alzar los ojos, divisaron una numerosa caravana que avanzaba en medio de un gran tumulto, y vieron que el novio iba a su encuentro, acompañado de sus amigos y hermanos, al son de tambores e instrumentos musicales y con mucha gente armada. (I Macabeos 9, 39)

  • Y daba testimonio delante de todos de las obras del gran Dios, que él había contemplado con sus propios ojos. (II Macabeos 3, 36)

  • Pero él, con los ojos fijos en el rey, dijo: "Tú, aunque eres un simple mortal, tienes poder sobre los hombres y por eso haces lo que quieres. Pero no creas que Dios ha abandonado a nuestro pueblo. (II Macabeos 7, 16)

  • Aquel que poco antes, llevado de una jactancia sobrehumana, creía dictar ordenes a las olas del mar y pensaba pesar en la balanza las cimas de los montes, era llevado en camilla, después de haber caído en tierra. Así ponía de manifiesto a los ojos de todos el poder de Dios. (II Macabeos 9, 8)

  • e hicieron rogativas pidiendo que el pecado cometido quedara completamente borrado. El noble Judas exhortó a la multitud a que se abstuvieran del pecado, ya que ellos habían visto con sus propios ojos lo que había sucedido a los caídos en el combate a causa de su pecado. (II Macabeos 12, 42)

  • y encontrarás favor y aprobación a los ojos de Dios y de los hombres. (Proverbios 3, 4)

  • No seas sabio a tus propios ojos, teme al Señor y apártate del mal: (Proverbios 3, 7)


"Deus quer que as suas misérias sejam o trono da Sua misericórdia." São Padre Pio de Pietrelcina