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y en la de Leví escribirás el nombre de Aarón, porque tendrá que haber una sola vara por cada jefe de familia. (Números 17, 18)
y al día siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarón -correspondiente a la familia de Leví- estaba florecida: había dado brotes, flores y almendros. (Números 17, 23)
El Señor dijo a Aarón:Tú, tus hijos y tu casa paterna, cargarán con las faltas contra el Santuario; pero tú y tus hijos solamente cargarán con las faltas contra el ejercicio del sacerdocio. (Números 18, 1)
También asociarás a tus hermanos de la tribu de Leví -tu tribu paterna- para que colaboren contigo y te sirvan como ministros, a ti y a tus hijos, en la Carpa del Testimonio. (Números 18, 2)
Yo elijo a tus hermanos -los descendientes de Leví- entre todos los israelitas: ellos han sido puestos a disposición de ustedes, como dedicados al Señor, para prestar servicios en la Carpa del Encuentro. (Números 18, 6)
Tú y tus hijos, en cambio, ejercerán las funciones sacerdotales en todo lo concerniente al altar y a lo que está detrás del velo. Yo hago del sacerdocio de ustedes un servicio de dedicación: el extraño que se acerque será castigado con la muerte. (Números 18, 7)
El Señor dijo a Aarón: Yo te encomiendo el cuidado de mis ofrendas, es decir, de los dones sagrados de los israelitas. Te entrego todo eso, a ti y a tus hijos, como algo que les es debido, como un derecho irrevocable. (Números 18, 8)
Esto es lo que te corresponde de los sacrificios más santos, de las ofrendas quemadas. Todas las ofrendas que me presentan como sacrificios santísimos, a saber, todas las oblaciones, los sacrificios por el pecado y los sacrificios de reparación, serán para ti y para tus hijos. (Números 18, 9)
También será para ti lo que se toma de las ofrendas de los israelitas para ser ofrecido con el gesto de presentación. Yo te lo doy, a ti, a tus hijos y a tus hijas, como un derecho irrevocable: podrán comerlo todos los miembros de tu casa que sean puros. (Números 18, 11)
Yo te doy todas las ofrendas que los israelitas ponen aparte para el Señor. Te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas, como un derecho irrevocable. Esta será una alianza de sal -una alianza eterna- para ti y tu descendencia, delante del Señor. (Números 18, 19)
¡Ay de ti, Moab! ¡Estás perdido, pueblo de Quemós! Él puso en fuga a sus hijos, e hizo prisioneras a sus hijas en manos de Sijón, un rey amorreo. (Números 21, 29)
Los israelitas lo derrotaron, a él, a sus hijos y a todo su pueblo, sin dejar ningún sobreviviente. Así se apoderaron de su territorio. (Números 21, 35)