Trouvé 1852 Résultats pour: Eva
Y yo era como un manso cordero, llevado al matadero, sin saber que ellos urdían contra mí sus maquinaciones: "¡Destruyamos el árbol mientras tiene savia, arranquémoslo de la tierra de los vivientes, y que nadie se acuerde más de su nombre!". (Jeremías 11, 19)
la han convertido en una desolación, está de duelo, desolada delante de mí; todo el país está devastado, sin que nadie se lo tome a pecho. (Jeremías 12, 11)
Por todos los montes del desierto llegaron devastadores, porque el Señor tiene una espada que devora de un extremo al otro del país: ¡no hay paz para ningún ser viviente! (Jeremías 12, 12)
Pero, después de haberlos arrancado, me compadeceré nuevamente de ellos y los haré volver, cada uno a su herencia y cada uno a su país. (Jeremías 12, 15)
"Toma la faja que habías comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escóndela allí en la hendidura de una roca". (Jeremías 13, 4)
Los haré pedazos unos contra otros, a los padres y a los hijos juntamente -oráculo del Señor-: no me dejaré llevar de la piedad, ni de la clemencia, ni de la compasión, sino que los destruiré". (Jeremías 13, 14)
¡Levanta los ojos, Jerusalén, y mira a los que llegan del Norte! ¿Dónde está el rebaño que se te había confiado, las ovejas que eran tu gloria? (Jeremías 13, 20)
Tal vez te digas entonces: "¿Por qué me pasa esto?". Por tu gran iniquidad te han levantado las faldas, han sido violados tus talones. (Jeremías 13, 22)
Judá está de duelo y sus puertas desfallecen; están lúgubres, aterradas, y se eleva el clamor de Jerusalén. (Jeremías 14, 2)
Hice a sus viudas más numerosas que la arena de los mares; hice venir en pleno mediodía un devastador sobre las madres de los jóvenes guerreros; hice caer de repente sobre ellas la angustia y el pánico. (Jeremías 15, 8)
como testimonio contra ellos. Sus altares y sus postes sagrados están junto a cada árbol frondoso, sobre las colinas elevadas, (Jeremías 17, 2)
Así habla el Señor: Cuídense bien, por su propia vida, de llevar una carga en día sábado y de introducirla por la puertas de Jerusalén. (Jeremías 17, 21)