Trouvé 4547 Résultats pour: David Como Rey
Porque yo tendí mi arco: es Judá; lo armé con Efraím. Lanzaré a tus hijos, Sión, contra tus hijos, Javán; te empuñaré como una espada de guerrero. (Zacarías 9, 13)
El Señor aparecerá sobre ellos, y su flecha partirá como el rayo. El Señor hará sonar la trompeta y avanzará en los torbellinos del sur. (Zacarías 9, 14)
El Señor de los ejércitos los escudará; ellos triunfarán y pisotearán las piedras de las hondas, beberán la sangre como si fuera vino, se llenarán como la copa de la aspersión, como los ángulos del altar. (Zacarías 9, 15)
El Señor, su Dios, los salvará en aquel día, como al rebaño de su pueblo; como piedras de una diadema, resplandecerán sobre su tierra. (Zacarías 9, 16)
Porque los ídolos dan respuestas vanas, y los adivinos ven visiones engañosas, relatan sueños quiméricos y dan consuelos ilusorios. Por eso la gente ha partido como un rebaño, están afligidos porque no tienen pastor. (Zacarías 10, 2)
serán como héroes, que pisotean el barro de las calles en el combate; combatirán porque el Señor estará con ellos, mientras que los jinetes quedarán confundidos. (Zacarías 10, 5)
Yo fortificaré a la casa de Judá y salvaré a la casa de José. Los restableceré porque tendré piedad de ellos, y serán como si yo no los hubiera rechazado, porque yo soy el Señor, su Dios, y los escucharé. (Zacarías 10, 6)
Efraím será como un héroe, y su corazón se alegrará como con el vino: sus hijos verán y se regocijarán, su corazón se llenará de júbilo en el Señor. (Zacarías 10, 7)
Les silbaré y los reuniré, porque yo los he liberado, y ellos serán tan numerosos como antes. (Zacarías 10, 8)
El Señor salvará primero las carpas de Judá, a fin de que la gloria de la casa de David y la gloria de los habitantes de Jerusalén no se eleven en detrimento de Judá. (Zacarías 12, 7)
Aquel día, el Señor escudará a los habitantes de Jerusalén: el más débil entre ellos será como David, y la casa de David será como Dios, como el Ángel del Señor al frente de ellos. (Zacarías 12, 8)
Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito. (Zacarías 12, 10)