Mosaico decorativo

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  • Pero cuando ya se encontraba con su escolta junto al Tesoro, el Soberano de los espíritus y de toda Potestad se manifestó tan esplendorosamente que todos los que se habían atrevido a venir con él, heridos por el poder de Dios, quedaron sin fuerzas y acobardados. (II Macabeos 3, 24)

  • La hostilidad llegó a tal punto que uno de los partidarios de Simón cometió varios asesinatos. (II Macabeos 4, 3)

  • así se dio el gusto de fundar un gimnasio al pie mismo de la Acrópolis e indujo a lo mejor de la juventud a los ejercicios atléticos. (II Macabeos 4, 12)

  • Por eso algunos tirios, indignados por aquella maldad, se encargaron de darles una espléndida sepultura. (II Macabeos 4, 49)

  • Que esto sirva solamente para recordar ciertas verdades.Y después de estas coconsideraciones, prosigamos la narración. (II Macabeos 6, 17)

  • "El Señor Dios nos está viendo y tiene compasión de nosotros, como lo declaró Moisés en el canto que atestigua claramente: ‘El Señor se apiadará de sus servidores’". (II Macabeos 7, 6)

  • Y cuando estaba por dar el último suspiro, dijo: "Tú, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes". (II Macabeos 7, 9)

  • Pero tú, que te has atrevido a luchar contra Dios, no pienses que vas a quedar impune". (II Macabeos 7, 19)

  • Le rogaban que se apiadara de la Ciudad, devastada y a punto de ser arrasada, y escuchara la voz de la sangre que clamaba hacia él; (II Macabeos 8, 3)

  • que se acordara de la inicua masacre de los niños inocentes y se vengara de las blasfemias proferidas contra su Nombre. (II Macabeos 8, 4)

  • Cuando el Macabeo reunió a sus seguidores, unos seis mil en total, los exhortó a que no se dejaran acobardar por los enemigos ni se amedrentaran ante la inmensa multitud de gente que venía a atacarlos injustamente. Los animó asimismo a que lucharan con entusiasmo, (II Macabeos 8, 16)

  • A pesar de esto, no cedía en lo más mínimo su arrogancia; por el contrario, siempre lleno de soberbia, y exhalando contra los judíos el fuego de su furor, mandaba acelerar la marcha. Pero mientras avanzaba velozmente, se cayó del carro y todos los miembros de su cuerpo quedaron lesionados por la violencia de la caída. (II Macabeos 9, 7)


"Uma só coisa é necessária: estar perto de Jesus". São Padre Pio de Pietrelcina