Mosaico decorativo

Trouvé 1753 Résultats pour: Son

  • así no tendrán falla ni defecto y serán hijos de Dios sin reproche en medio de una raza descarriada y pervertida. Ustedes son luz en medio de ellos, como las estrellas en el universo, (Carta a los Filipenses 2, 15)

  • Por lo demás, tengo confianza en el Señor que pronto podré ir personalmente. (Carta a los Filipenses 2, 24)

  • Celebren, pues, alegremente su llegada, como conviene en el Señor, y estimen mucho a personas como él, (Carta a los Filipenses 2, 29)

  • que casi murió por la obra de Cristo. Pues no escatimó sacrificios para servirme personalmente en nombre de todos ustedes, que no los tenía a mi lado. (Carta a los Filipenses 2, 30)

  • Por eso, hermanos míos, a quienes tanto quiero y echo de menos, que son mi alegría y mi corona, sigan así firmes en el Señor, amadísimos. (Carta a los Filipenses 4, 1)

  • Pero con su muerte Cristo los reconcilió y los integró a su mismo ser humano mortal, de modo que ahora son santos, sin culpa ni mancha ante él. (Carta a los Colosenses 1, 22)

  • Cuídense de que nadie los engañe con sabidurías o con cualquier teoría hueca, que no son más que doctrinas humanas; pues este es el camino del mundo, y no el de Cristo. (Carta a los Colosenses 2, 8)

  • Ustedes estaban muertos por sus pecados, y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras faltas! (Carta a los Colosenses 2, 13)

  • Tales cosas no eran más que sombras, mientras que lo real es la persona de Cristo. (Carta a los Colosenses 2, 17)

  • Los saluda también Jesús, apodado Justo. Son los únicos de raza judía que están trabajando conmigo por el Reino de Dios, y que han sido para mí un consuelo. (Carta a los Colosenses 4, 11)

  • Ustedes son testigos, y Dios también, de que nos portamos como santos, como hombres buenos y correctos respecto de todos ustedes que ahora creen. (1º Carta a los Tesalonicenses 2, 10)

  • Estos son los que dieron muerte al Señor Jesús y a los profetas, y los que nos persiguen a nosotros. No agradan a Dios y se portan como enemigos de todos los hombres (1º Carta a los Tesalonicenses 2, 15)


"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina