Mosaico decorativo

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  • Ningún descendiente del sacerdote Aarón que tenga un defecto, se acercará para ofrecer a Yavé los sacrificios por el fuego. El que tiene alguna diformidad no ofrecerá el alimento de su Dios; (Levítico 21, 21)

  • ni tampoco recibirán de mano de extranjeros alguna de estas víctimas para ofrecerla como alimento del Dios de ustedes, porque dicha mutilación es un defecto, y con esto no será aceptada.» (Levítico 22, 25)

  • Yo soy Yavé, que los santifico a ustedes y que los hice salir de Egipto para ser su Dios, Yo, Yavé.» (Levítico 22, 33)

  • Ustedes no comerán pan ni granos, tostados o tiernos, hasta el día en que presenten la ofrenda a su Dios. Este será un rito perpetuo, de generación en generación dondequiera que vivan. (Levítico 23, 14)

  • Cuando cosechen los productos de sus campos, no segarán hasta el límite de los campos ni recogerán las espigas perdidas, sino que las dejarán para el pobre y para el forastero: ¡yo soy Yavé, el Dios de ustedes.» (Levítico 23, 22)

  • El primer día tomarán frutos del árbol hermoso, ramos de palmera, de árboles frondosos y de sauces de río, y durante siete días se alegrarán en presencia de Yavé, el Dios de ustedes. (Levítico 23, 40)

  • para que los descendientes de ustedes sepan que yo hice vivir en chozas a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto: ¡yo soy Yavé, su Dios!» (Levítico 23, 43)

  • Entonces dirás a los hijos de Israel: Cualquier persona que maldiga a su Dios cargará con su pecado; (Levítico 24, 15)

  • La ley será la misma para el forastero y para el nativo, porque yo soy Yavé, su Dios.» (Levítico 24, 22)

  • Ninguno de ustedes dañe a su prójimo; antes bien, teme a tu Dios, pues yo soy Yavé tu Dios. (Levítico 25, 17)

  • No tomarás de él interés ni usura; antes bien, teme a tu Dios y haz que tu hermano pueda vivir junto a ti. (Levítico 25, 36)

  • pues yo soy Yavé, el Dios de ustedes, que los saqué de la tierra de Egipto para darles la tierra de Canaán y ser su Dios. (Levítico 25, 38)


"A maior caridade é aquela que arranca as pessoas vencidas pelo demônio, a fim de ganhá-las para Cristo." São Padre Pio de Pietrelcina