Mosaico decorativo

Trouvé 2008 Résultats pour: Eva

  • Nicanor estaba tan seguro de la victoria, que se propuso levantar un monumento con los despojos de Judas y de los suyos. (2 Macabeos 15, 6)

  • Levantó sus ánimos con palabras de la Ley y de los profetas, recordándoles los triunfos anteriores. (2 Macabeos 15, 9)

  • Había visto a Onías, antiguo jefe de los sacerdotes, hombre atento, bueno, humilde en sus modales, distinguido en sus palabras y que desde niño se había destacado por su conducta irreprochable. Este, con las manos levantadas, estaba orando por toda la comunidad judía. (2 Macabeos 15, 12)

  • Entonces el Macabeo contempló la muchedumbre que tenía delante y que los combatía con tantas armas diversas, con el apoyo de feroces elefantes; levantó las manos al cielo e invocó al Señor que obra prodigios, pues bien sabía que da la victoria a los que la merecen y que ésta no depende de las armas, sino de la voluntad de Dios. (2 Macabeos 15, 21)

  • Entonces el que cada vez se había consagrado por entero al bien de sus conciudadanos y nunca había vacilado en el cariño que les tenía, Judas, mandó que cortaran la cabeza de Nicanor y su brazo hasta el hombro y los llevaran a Jerusalén. (2 Macabeos 15, 30)

  • les mostró la cabeza del criminal Nicanor y la mano que el malvado había levantado orgulloso sobre la misma Casa de Dios; (2 Macabeos 15, 32)

  • La Sabiduría grita por las calles, levanta su voz en las plazas. (Proverbios 1, 20)

  • De su casa se salta a la muerte, sus senderos llevan derecho a la tumba. (Proverbios 2, 18)

  • Te llevará por caminos agradables, todas sus sendas son seguras. (Proverbios 3, 17)

  • ¿Por qué, hijo mío, te dejarías llevar por la pasión por una desconocida, por qué apretar el vientre de una extraña? (Proverbios 5, 20)

  • ¿Flojo, hasta cuándo vas a seguir echado? ¿Cuándo vas a levantarte de tu cama? (Proverbios 6, 9)

  • ¿Se pueden llevar brasas en los bolsillos sin que se queme la ropa? (Proverbios 6, 27)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina