Mosaico decorativo

1. Ella misma es el libro de los mandamientos, y la Ley de Dios que permanece para siempre. Todos los que la conservan alcanzarán la vida; pero los que la abandonan, morirán.

1. La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandonan, morirán.

2. Vuelve, Jacob, y abrázala ccamina hacia la gloria a la claridad de su luz

2. Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz.

3. No cambies por la de otro puebl lla sabiduría que sólo tú tienes

3. No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero.

4. ¡Felices somos, Israel ppues sabemos nosotros lo que gusta al Señor!

4. Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.

5. Valor, pueblo mío, tú que conservas el nombre de Israel.

5. ¡Ánimo, pueblo mío, memorial viviente de Israel!

6. Fuiste vendido a las naciones, pero no para tu destrucción. Por haber provocado la cólera de Dios fuiste entregado a tus enemigos.

6. Ustedes fueron vendidos a las naciones, pero no para ser aniquilados; es por haber excitado la ira de Dios, que fueron entregados a sus enemigos.

7. porque irritaste a tu Creador ofreciendo sacrificios a los demonios y no a Dios.

7. Ustedes irritaron a su Creador, ofreciendo sacrificios a los demonios y no a Dios;

8. olvidaste al Dios eterno que te crió, llenaste de tristeza también a Jerusalén, tu nodriza.

8. olvidaron al Dios, eterno, el que los sustenta, y entristecieron a Jerusalén, la que los crió.

9. La ciudad santa vio caer la cólera de Dios sobre ustedes, y dijo: Ciudades vecinas de Sión, escuchen, Dios me ha mandado un gran dolor.

9. Porque ella, al ver que la ira del Señor se desencadenaba contra ustedes, exclamó: "Escuchen, ciudades vecinas de Sión: Dios me ha enviado un gran dolor.

10. He visto el cautiverio de mis hijos y de mis hijas, a que los llevó el Eterno.

10. Yo he visto el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas.

11. Yo los había criado con gozo; con llanto y tristeza los vi partir.

11. Yo los había criado gozosamente y los dejé partir con lágrimas y dolor.

12. Que nadie goce en verme viuda y abandonada por tantos; sufrí la soledad por los pecados de mis hijos, porque se apartaron de la Ley de Dios.

12. Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos. Estoy desolada por los pecados de mis hijos, porque se desviaron de la Ley de Dios:

13. Desconocieron sus preceptos, no caminaron por los caminos de sus mandamientos, ni han seguido los senderos de disciplina de su verdad.

13. ellos no conocieron sus preceptos, no siguieron los caminos de sus mandamientos ni anduvieron por las sendas de la instrucción, conforme a su justicia.

14. Vengan las ciudades vecinas de Sión y recuerden el cautiverio de mis hijos e hijas a que el Eterno los llevó.

14. ¡Que vengan las vecinas de Sión, y recuerden el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas!

15. Porque él hizo venir contra ellos una nación lejana, prepotente, de lengua desconocida.

15. Porque él hizo venir contra ellos a una nación lejana, una nación insolente, de lengua desconocida, que no respetó al anciano ni tuvo compasión del niño;

16. No respetaron al anciano ni tuvieron piedad de los niños; se llevaron al hijo único de la viuda, le quitaron sus hijas y la dejaron sola.

16. que se llevó a los hijos queridos de la viuda y la dejó desolada, privándola de sus hijas.

17. Y ahora, hijos míos, ¿cómo puedo ayudarlos?

17. Y yo ¿cómo podré socorrerlos?

18. El que les mandó estas calamidades los arrancará de manos de sus enemigos.

18. El mismo que les infligió esos males los librará de las manos de sus enemigos.

19. Vamos, hijos míos, sigan su camino. Yo me quedo abandonada y solitaria.

19. ¡Vayan, hijos, vayan, mientras yo me quedo desolada!

20. Me saqué el manto de paz y me vestí del saco de penitencia; quiero clamar hacia el Eterno mientras viva.

20. Yo me quité el vestido de fiesta, me puse ropa de suplicante y clamaré al Eterno mientras viva.

21. Valor, hijos míos, clamé hacia Dios; él los librará de la violencia de sus enemigos.

21. ¡Ánimo, hijos, clamen a Dios, y él los librará de la tiranía y del poder de sus enemigos!

22. Sí, yo esperaba que el Eterno les vendría a salvar y el Santo me ha consolado; me alegro por la misericordia que pronto les mostrará.

22. Porque yo espero que el Eterno les dará la salvación, y el Santo me ha llenado de alegría por la misericordia que pronto les llegará del Eterno, su Salvador.

23. Porque con lágrimas y duelo los vi partir, pero Dios me los devolverá, tendré gozo y alegría para siempre.

23. Yo los dejé partir con dolor y lágrimas, pero Dios los hará volver a mí, con gozo y alegría para siempre.

24. Y así como sus vecinos los han visto cautivos, así pronto verán la salvación que llega de parte de Dios cuando se manifieste la gloria inmensa y el esplendor del Eterno.

24. Así como ahora las ciudades vecinas de Sión están viendo el cautiverio de ustedes, así verán pronto la salvación que les llegará de Dios, con la gran gloria y el esplendor del Eterno.

25. Hijos míos, soporten con paciencia el castigo que Dios les ha mandado. Tu enemigo te ha perseguido, pero pronto verás su ruina y pondrás tu pie sobre su cuello.

25. Hijos, soporten con paciencia la ira que les ha sobrevenido de parte de Dios. Tu enemigo te ha perseguido, pero pronto verás su ruina y pondrás tu pie sobre su cuello.

26. Mis hijos predilectos caminaron por difíciles senderos, arrebatados como un rebaño robado por el enemigo.

26. Mis tiernos hijos han recorrido ásperos caminos, fueron llevados como un rebaño arrebatado por el enemigo.

27. Valor, hijos míos, clamen a Dios; él, que los desterró, se acordará de ustedes.

27. ¡Ánimo, hijos, clamen a Dios, porque aquel que los castigó se acordará de ustedes!

28. Así como ustedes se alejaron de Dios, vuelvan ahora a él y búsquenlo con redoblado amor.

28. Ya que el único pensamiento de ustedes ha sido apartarse de Dios, una vez convertidos, búsquenlo con un empeño diez veces mayor.

29. Pues él, que les envió estas calamidades, les traerá la salvación y la dicha perpetua.

29. Porque el que atrajo sobre ustedes estos males les traerá, junto con su salvación, la eterna alegría".

30. Jerusalén, ten valor. El que te dio tu nombre te consolará.

30. ¡Ánimo, Jerusalén! El que te dio un nombre te consolará.

31. ¡Malditos sean los que te maltrataron y se alegraron de tu caída!

31. ¡Ay de los que te maltrataron y se alegraron de tu caída!

32. ¡Malditas sean las ciudades en que tus hijos fueron esclavos! Maldición a la ciudad que los cautivó

32. ¡Ay de las ciudades que esclavizaron a tus hijos, ay de aquella que recibió a tus hijos!

33. y se alegró de tu caída y estuvo feliz con tu ruina, porque se verá afligida a su vez y destruida.

33. Porque así como ella se alegró de tu caída y se regocijó por tu ruina, así se afligirá por su propia desolación.

34. Yo le quitaré su alegría de ciudad muy populosa, su orgullo se cambiará en duelo.

34. Yo le quitaré su alegría de ciudad populosa, y su jactancia se convertirá en duelo.

35. Por largos días caerá fuego sobre ella de parte del Eterno, será por mucho tiempo morada de demonios.

35. Caerá fuego sobre ella de parte del Eterno durante muchos días, y será morada de los demonios por muy largo tiempo.

36. Jerusalén, mira al oriente y contempla la alegría que te viene de Dios.

36. Mira hacia el Oriente, Jerusalén, y contempla la alegría que te viene de Dios.

37. Vuelven, están aquí los hijos que viste partir; vuelven reunidos de oriente y occidente a la voz del Santo, gozosos de la gloria de Dios.

37. Ahí llegan tus hijos, los que habías visto partir; llegan reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo por la gloria de Dios.



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