Daniel, 3
1. El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alta por tres de ancha; la levantó en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.
1. El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de treinta metros de alto por tres metros de ancho, y la colocó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.
2. Luego el rey Nabucodonosor dio orden de que se reuniesen los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, tesoreros, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales, y asistiesen a la inauguración de la estatua que él había levantado.
2. El rey Nabucodonosor mandó a los funcionarios, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, jueces y abogados de toda la provincia, para que se reunieran y asistieran a la inauguración de la estatua
3. Los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales se reunieron para la inauguración de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor. Todos estaban en pie ante la estatua.
3. Se reunieron, pues, los funcionarios, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, abogados y jueces y todas las autoridades provinciales, para la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor
4. Y el pregonero gritó con fuerza: "A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber:
4. Un mensajero proclamó con voz fuerte: «Hombres de toda raza, nación y lengua,
5. En el momento en que oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales, os prosternaréis y adoraréis la estatua que ha levantado el rey Nabucodonosor.
5. en el momento en que oigan la trompeta, la flauta, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y cualquier música, ustedes tendrán que postrarse y adorar la estatua de oro erigida por el rey Nabucodonosor.
6. Aquellos que no se prosternen y la adoren serán al punto arrojados en un ardiente horno de fuego".
6. Los que no se postren y la adoren, serán echados inmediatamente a un horno de fuego ardiente.
7. Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas se prosternaron y adoraron la estatua de oro levantada por el rey Nabucodonosor.
7. Por eso, en cuanto se oyó la trompeta, la flauta, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, los hombres de todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro erigida por el rey Nabucodonosor.
8. Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a acusar a los judíos.
8. Algunos magos, sin embargo, fueron a denunciar a los judíos.
9. Y dijeron al rey Nabucodonosor: "Oh rey, vive eternamente.
9. Dijeron al rey Nabucodonosor: «¡Viva el rey eternamente!
10. Tú, oh rey, has decretado que todo hombre, apenas oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, se postre y adore la estatua de oro,
10. Tú, ¡oh rey!, has ordenado que al oír las trompetas, todos se postren y adoren la estatua de oro,
11. y que aquellos que no se postren para adorarla sean arrojados en un ardiente horno de fuego.
11. y que aquellos que no se postren para adorarla sean arrojados en el horno ardiente.
12. Pues hay algunos judíos, aquellos a quienes pusiste al frente de la administración de la provincia de Babilonia, esto es, Sidrac, Misac y Abdénago, que no te hacen caso, oh rey; no veneran a tu dios ni adoran la estatua de oro que has levantado".
12. Hay algunos judíos -Sidrac, Misac y Abdénagoa los que has encargado la administración de la provincia de Babilonia, y que no te han hecho caso; no sirven a tus dioses y no adoran la estatua de oro que has levantado.
13. Entonces Nabucodonosor montó en cólera y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron llevados a la presencia del rey.
13. Enfurecido, Nabucodonosor mandó a llamar a Sidrac, Misac y Abdénago.
14. Nabucodonosor les preguntó: "¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no veneráis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he levantado?
14. El les dijo: «¿Es verdad que ustedes no veneran a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo he levantado?
15. ¿Estáis dispuestos cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales a postraros y adorar la estatua que he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en un ardiente horno de fuego; y ¿qué Dios os podrá librar de mis manos?".
15. ¿Están dispuestos ahora, cuando oigan el son de la trompeta y demás instrumentos musicales, a postrarse y adorar la estatua que he fabricado? Si no, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente. Y entonces, ¿qué Dios los podrá librar de mis manos?
16. Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey Nabucodonosor: "No necesitamos darte una respuesta sobre este particular.
16. Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey. Le dijeron: «No necesitamos contestar sobre esto.
17. Si nuestro Dios, a quien nosotros veneramos, quiere librarnos del ardiente horno de fuego y de tus manos, oh rey, nos librará.
17. Si nuestro Dios, a quien servimos, quiere librarnos, nos librará del horno y de tus manos.
18. Pero si no nos librase, has de saber, oh rey, que no serviremos a tu dios ni adoraremos la estatua de oro que has levantado".
18. Si no lo hace, tienes que saber que de todas maneras no serviremos a tus dioses ni adoraremos tu estatua.»
19. Entonces Nabucodonosor, lleno de furor y con el rostro desencajado de ira contra Sidrac, Misac y Abdénago, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente
19. Entonces el rey cambió de actitud con respecto a ellos y se enfureció. Ordenó que se calentara el horno siete veces más de lo corriente.
20. y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago y los arrojaran al ardiente horno de fuego.
20. Mandó hombres fuertes de su ejército a que los ataran y arrojaran al horno ardiente.
21. Éstos, vestidos con sus túnicas, ropas y gorros, fueron atados y arrojados en el ardiente horno de fuego.
21. Y así fueron arrojados con sus ropas, mantos, pantalones y sombreros
22. Como la orden del rey era apremiante y el horno estaba muy encendido, las llamas alcanzaron y mataron a los hombres que llevaban a Sidrac, Misac y Abdénao,
22. Como la orden del rey era terminante y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado a Sidrac, Misac y Abdénago,
23. mientras que Sidrac, Misac y Abdénago cayeron atados dentro del horno de fuego.
23. y los tres cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.
24. Pero andaban por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.
24. Sin embargo, iban por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.
25. Y Azarías, en pie en medio del fuego, oraba así:
25. Y Azarías, de pie en medio del fuego, tomó la palabra y oró así
26. "Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres; que tu nombre sea glorificado por los siglos.
26. Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres qque tu Nombre sea alabado y glorificado eternamente
27. Porque eres justo en todo lo que has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios.
27. Porque eres justo en todo lo que has hecho ttodas tus obras son verdaderas rrectos todos tus caminos yy verdaderos todos tus juicios
28. Tú has ejecutado sentencias justas en todos los males que nos has mandado a nosotros y a la ciudad santa de nuestros padres, Jerusalén; pues tú nos has tratado así conforme a la verdad y la justicia, a causa de nuestros pecados.
28. Has llevado a efecto una sentencia justa al traer el mal sobre nosotros y sobre Jerusalén, la Ciudad Santa de nuestros padres. Has obrado conforme a la verdad y la justicia, para castigo de nuestros pecados
29. Sí, hemos pecado, hemos obrado inicuamente alejándonos de ti; hemos fallado en todo y no hemos guardado tus preceptos,
29. Porque hemos pecado y obrado perversamente alejándonos de ti. Pecamos mucho en todo y no dimos oído a tus mandamientos.
30. no los hemos puesto en práctica, ni hemos obrado como tú nos mandabas para que todo fuese bien.
30. No los observamos y no cumplimos lo que nos mandabas para nuestro bien
31. Sí, en todo lo que has hecho caer sobre nosotros, en todos los castigos que nos has mandado, has obrado con perfecta justicia.
31. Todos los males que has traído sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho conforme a tu justa sentencia
32. Nos has entregado en manos de enemigos, hombres inicuos, los peores entre los malvados; en manos de un rey injusto, el más perverso de toda la tierra.
32. Nos entregaste en manos de nuestros enemigos, gente sin ley, pésimos impíos, en manos de un rey injusto, el más perverso de toda la tierra
33. Ahora no podemos abrir nuestra boca; la vergüenza, el deshonor son el destino de tus siervos y de tus fieles.
33. Y hoy no podemos abrir la boca, la vergüenza y la humillación han alcanzado a los que te sirven y te adoran
34. ¡Oh, no nos desampares para siempre, por amor de tu nombre, no rechaces tu alianza.
34. No nos abandones para siempre, por amor de tu Nombre no rechaces tu alianza
35. No nos retires tu misericordia, por amor de Abrahán, tu amigo; de Isaac, tu siervo, y de Israel, tu santo,
35. No nos retires tu misericordia, por Abraham, tu amigo, por Isaac, tu siervo, por Israel, tu santo,
36. a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas del mar.
36. a quienes tú prometiste multiplicar su raza como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar
37. ¡Oh Señor! Somos el más pequeño de los pueblos y estamos humillados en toda la tierra por causa de nuestros pecados.
37. Porque, Señor, hemos pasado a ser la nación más pequeña de toda la tierra y somos humillados a causa de nuestros pecados
38. No tenemos ya príncipe, profeta, ni caudillo, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrendas, ni incienso, ni lugar donde ofrecerte las primicias
38. En esta hora ya no tenemos rey, ni profeta, ni jefe; no podemos ofrecerte víctimas, sacrificios, ofrendas ni incienso. No tenemos un lugar en que presentarte las primicias de nuestras cosechas y así conseguir tu favor
39. y alcanzar tu misericordia. Pero tenemos un corazón contrito y un alma humillada;
39. Pero, a lo menos, que al presentarnos con alma contrita y espíritu humillado te seamos agradables, más que cuando íbamos con carneros y becerros consumidos por el fuego y con miles de gordos corderos
40. acéptalos como holocausto de carneros y toros, de millares de corderos cebados. Tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti para agradarte, pues no quedan defraudados quienes ponen en ti su confianza.
40. Que hoy este sacrificio nuestro nos consiga tu favor, pues sabemos que los que confían en ti jamás serán defraudados
41. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro.
41. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos dejes en la humillación,
42. No nos dejes avergonzados; trátanos conforme a tu bondad, según tu gran misericordia.
42. sino trátanos de acuerdo a tu bondad y según la abundancia de tu misericordia.
43. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, oh Señor.
43. Líbranos de acuerdo a tus maravillas, y da, Señor, gloria a tu Nombre
44. Y queden avergonzados los que persiguen a tus siervos, sean cubiertos de vergüenza, derribado su imperio y aniquilada su potencia;
44. Queden confundidos los que maltratan a tus siervos, sean cubiertos de vergüenza, privados de todo su poder;
45. sepan que tú eres el Señor, el Dios único, glorioso en toda la tierra".
45. aplasta tú su fuerza, y sepan que tú eres el único Dios y Señor, glorioso por toda la tierra
46. Los siervos del rey que los habían echado en el horno no cesaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos.
46. Los siervos del rey, que los habían arrojado al horno, no cesaban de atizar el fuego con petróleo, alquitrán, estopa y sarmientos,
47. La llama se levantaba por encima del horno unos veinticinco metros,
47. tanto que las llamas se elevaban por encima del horno unos veinticinco metros,
48. y expandiéndose fuera abrasó a los caldeos que encontró cerca del horno.
48. y al extenderse abrasó a los caldeos que se encontraban alrededor del horno
49. Pero un ángel del Señor bajó al horno junto a Ananías y sus compañeros, empujó fuera la llama
49. Pero el ángel del Señor bajó al horno junto a Azarías y sus compañeros; empujó fuera del horno la llama de fuego,
50. e hizo soplar en medio del horno como un viento fresco de rocío, y no los tocó en absoluto el fuego, ni les causó daño ni molestia alguna.
50. y les sopló, en medio del horno, como una frescura de brisa y de rocío, de modo que el fuego no los tocó ni les causó dolor ni molestia
51. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno. Decían:
51. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno, y diciendo
52. "Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y ensalzado eternamente. Bendito sea tu nombre santo y glorioso, alabado y ensalzado eternamente.
52. Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente BBendito sea tu santo y glorioso Nombre, cantado y exaltado eternamente
53. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, alabado y ensalzado eternamente.
53. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado y alabado eternamente
54. Bendito seas en el trono de tu reino, alabado y ensalzado eternamente.
54. Bendito seas en el trono de tu reino, cantado y glorificado eternamente
55. Bendito tú que sondeas los abismos y te sientas sobre querubines, alabado y ensalzado eternamente.
55. Bendito seas tú, que sondeas los abismos, que te sientas sobre querubines, alabado y ensalzado enternamente
56. Bendito seas en el firmamento del cielo, alabado y ensalzado eternamente.
56. Bendito seas en el firmamento del cielo, alabado y glorificado eternamente
57. Obras todas del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
57. Obras todas del Señor, bendíganlo, alábenlo, ensálcenlo eternamente
58. Ángeles del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
58. Angeles del Señor, bendíganlo, alábenlo y glorifíquenlo eternamente
59. Cielos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
59. Cielos, bendigan al Señor, alábenlo y ensálcenlo eternamente
60. Aguas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
60. Aguas todas del cielo, bendigan al Señor, alábenlo y exáltenlo eternamente
61. Fuerzas todas del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
61. Potencias todas del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y ensálcenlo eternamente
62. Sol y luna, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
62. Sol y luna aalábenlo y ensálcenlo eternamente
63. Astros del cielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
63. Astros del cielo aalábenlo y ensálcenlo eternamente
64. Lluvia y rocío, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
64. Lluvia y rocío aalábenlo y ensálcenlo eternamente
65. Vientos todos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
65. Vientos todos aalábenlo y ensálcenlo eternamente
66. Fuego y calor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
66. Fuego y calor aalábenlo y ensálcenlo eternamente
67. Frío y calor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
67. Frío y ardor aalábenlo y ensálcenlo eternamente
68. Heladas y nieves, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
68. Rocíos y escarchas aalábenlo y ensálcenlo eternamente
69. Frío y hielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
69. Hielos y frío aalábenlo y ensálcenlo enternamente
70. Nieves y escarchas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
70. Heladas y nieves aalábenlo y ensálcenlo eternamente
71. Noches y días, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
71. Noches y días aalábenlo y ensálcenlo eternamente
72. Luz y tinieblas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
72. Luz y tinieblas aalábenlo y ensálcenlo eternamente
73. Rayos y nubes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
73. Rayos y nubes aalábenlo y ensálcenlo eternamente
74. Que la tierra bendiga al Señor, que lo alabe y lo ensalce eternamente.
74. Tierra aalábalo y ensálzalo eternamente
75. Montes y colinas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
75. Montes y cerros aalábenlo y ensálcenlo eternamente
76. Todo lo que germina en la tierra, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
76. Todo lo que brota en la tierra aalábelo y ensálcelo eternamente
77. Fuentes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
77. Vertientes aalábenlo y ensálcenlo eternamente
78. Mares y ríos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
78. Mares y ríos aalábenlo y ensálcenlo eternamente
79. Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
79. Ballenas y peces aalábenlo y ensálcenlo eternamente
80. Aves todas del cielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
80. Aves todas del cielo aalábenlo y ensálcenlo eternamente
81. Fieras y ganados, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
81. Fieras y animales aalábenlo y ensálcenlo eternamente
82. Hombres todos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
82. Hijos de los hombres aalábenlo y ensálcenlo eternamente
83. Israel, bendice al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
83. Israel, alábalo y ensálzalo eternamente
84. Sacerdotes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
84. Sacerdotes del Señor aalábenlo y ensálcenlo eternamente
85. Siervos del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
85. Servidores del Señor aalábenlo y ensálcenlo eternamente
86. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
86. Espíritus y almas de los justos aalábenlo y ensálcenlo eternamente
87. Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
87. Santos y humildes de corazón aalábenlo y ensálcenlo eternamente
88. Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente, porque nos ha salvado de la fosa, nos ha arrancado de la mano de la muerte, nos ha librado del horno de llama ardiente, de en medio del fuego nos libró.
88. Ananías, Azarías, Misael bbendigan al Señor aalábenlo y ensálcenlo eternamente
89. Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
89. Porque él nos ha arrancado del infierno, nos ha salvado de manos de la muerte, nos ha librado del horno de ardientes llamas y nos ha sacado de en medio de ellas
90. Fieles del Señor, bendecid al Dios de los dioses, alabadlo y dadle gracias porque es eterna su misericordia".
90. Den gracias al Señor, porque es bueno, porque su misericordia es eterna TTodos los que adoran al Señor, bendigan al Dios de los dioses, alábenlo y reconózcanlo porque su misericordia es eterna
91. Entonces el rey Nabucodonosor se acercó y se quedó estupefacto; se levantó rápidamente y dijo a sus ministros: "¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?". Respondieron al rey: "Ciertamente, oh rey".
91. Entonces el rey Nabucodonosor, muy asombrado, se levantó de repente y preguntó a sus consejeros: «¿No echamos al fuego a estos tres hombres atados?» Ellos respondieron: «Indudablemente.»
92. El rey añadió: "Pues yo veo a cuatro hombres desatados que andan por medio del fuego, sin sufrir daño alguno; más aún, el aspecto del cuarto se parece a un hijo de los dioses".
92. Dijo el rey: «Pero yo estoy viendo a cuatro hombres que se pasean libremente en medio del fuego, sin sufrir ningún daño, y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses.
93. Después Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiente y dijo: "¡Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios altísimo, salid fuera y venid aquí!". Sidrac, Misac y Abdénago salieron del fuego.
93. Y Nabucodonosor se acercó a la boca del horno ardiente y dijo: «Sidrac, Misac y Abdénago, servidores del Dios Altísimo, salgan y vengan acá.» Entonces ellos salieron de en medio del fuego
94. Los sátrapas, prefectos, gobernadores y ministros se acercaron y comprobaron que el fuego no había hecho ningún mal a la persona de aquellos jóvenes y que ni siquiera un pelo de su cabeza se había quemado, ni sus vestidos se habían alterado; más aún, ni el olor del fuego había quedado en ellos.
94. Funcionarios, prefectos, gobernadores y consejeros del rey se acercaron para verlos: el fuego no había tenido ningún poder sobre su cuerpo, sus cabellos no estaban chamuscados, sus pantalones no habían sufrido ningún daño y ni siquiera tenían olor a humo
95. Nabucodonosor entonces exclamó: "¡Bendito sea el Dio de Sidrac, Misac y Abdénago, el cual ha mandado a su ángel a librar a sus siervos, que confiaron en él y desobedecieron la orden del rey, exponiendo su vida, por no postrarse a adorar a ningún otro fuera de su Dios!
95. Nabucodonosor exclamó: «Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago que envió a su ángel a librar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron la orden del rey y entregaron su cuerpo al fuego antes que servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios
96. Por tanto, yo ordeno que todo el que blasfeme contra el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, de cualquier pueblo, nación o lengua, que sea cortado en pedazos y su casa hecha un montón de escombros, porque no hay ningún dios que pueda salvar como éste".
96. Yo ordeno, pues: De toda raza, nación y lenguaje, todo aquel que hable de forma irreverente del Dios de Sidrac, Misac y Abdégano será cortado en pedazos y su casa será destruida porque no hay otro dios que pueda salvar de este modo.
97. En consecuencia, el rey exaltó aún más la condición de Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.
97. Y el rey hizo progresar a Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.
98. "El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas que habitan en la tierra: ¡Que vuestra paz sea grande!
98. Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, a todas las naciones y a todos los hombres de la tierra, sea cual fuere su idioma: Paz.
99. Me ha parecido bien daros a conocer los prodigios y maravillas que ha hecho conmigo el Dios altísimo.
99. Me ha parecido bien darles a conocer las señales y milagros que ha hecho en mí el Dios Altísimo.
100. ¡Grandes son sus prodigios, poderosas sus maravillas; su reino es un reino eterno, su imperio dura por todas las edades!
100. ¡Qué grandes son sus prodigios, qué poderosos sus milagros! Su reino es un reino eterno, su imperio abarca a todas las generaciones.