Löydetty 11302 Tulokset: con

  • ¡Lejos de ti hacer tal cosa! ¡Hacer morir al justo con el pecador, tratarle como al culpable! ¡Nunca hagas eso! ¿El juez de toda la tierra no hará justicia?". (Génesis 18, 25)

  • El Señor respondió: "Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a toda la ciudad en consideración a ellos". (Génesis 18, 26)

  • Abrahán continuó todavía: "A lo mejor no hay más que cuarenta". Y él respondió: "No lo haré por esos cuarenta". (Génesis 18, 29)

  • Abrahán dijo: "Soy muy atrevido insistiendo ante mi Señor: A lo mejor sólo hay veinte". Y respondió: "No la destruiré en consideración a esos veinte". (Génesis 18, 31)

  • Abrahán volvió a decir: "No se irrite mi Señor. Voy a hablar por última vez. A lo mejor sólo hay diez". Y el Señor respondió: "No la destruiré en consideración a esos diez". (Génesis 18, 32)

  • En cuanto terminó de hablar con Abrahán, el Señor se fue y Abrahán volvió a su lugar. (Génesis 18, 33)

  • Pero él insistió tanto que se fueron con él y se hospedaron en su casa. Les preparó comida, coció panes sin levadura y comieron. (Génesis 19, 3)

  • Escuchad: Yo tengo dos hijas vírgenes; os las voy a sacar fuera, y haced con ellas lo que queráis; pero no hagáis nada a estos hombres, puesto que han entrado a la sombra de mi tejado". (Génesis 19, 8)

  • Ellos le respondieron: "¡Quítate de ahí!". Y se decían: "Éste vino aquí como emigrante, y quiere constituirse en juez; haremos contigo peor que con ellos". Le empujaron violentamente y trataron de romper la puerta. (Génesis 19, 9)

  • Pero los dos hombres sacaron su brazo, metieron a Lot con ellos en casa y cerraron la puerta; (Génesis 19, 10)

  • y dejaron ciegos a los hombres que estaban ante la puerta, desde el más joven hasta el más anciano, de tal modo que no pudieron encontrar la puerta. (Génesis 19, 11)

  • pues hemos venido aquí para destruir este lugar porque las quejas contra él ante el Señor son muy grandes, y el Señor nos ha enviado para destruirlo". (Génesis 19, 13)


“Nunca vá se deitar sem antes examinar a sua consciência sobre o dia que passou. Enderece todos os seus pensamentos a Deus, consagre-lhe todo o seu ser e também todos os seus irmãos. Ofereça à glória de Deus o repouso que você vai iniciar e não esqueça do seu Anjo da Guarda que está sempre com você.” São Padre Pio de Pietrelcina