Löydetty 1427 Tulokset: Vie
Judas y sus hermanos vieron que se agravaba la situación y que las tropas acampaban en su territorio. Tuvieron también noticias de la orden del rey de arrasar totalmente al pueblo. (I Macabeos 3, 42)
A los que estaban construyendo su casa, a los recién casados, a los que estaban plantando viñas y a los que tuvieron miedo, les dijeron que se volvieran a sus casas, como permitía la ley. (I Macabeos 3, 56)
Cuando vieron el templo desierto, el altar profanado, quemadas las puertas, la hierba crecida en los atrios, como en el bosque o en los montes, y derruidas las habitaciones, (I Macabeos 4, 38)
tuvieron la feliz idea de destruirlo para que no les sirviera de oprobio, pues los gentiles lo habían contaminado. Lo demolieron (I Macabeos 4, 45)
Al alborear, vieron una inmensa muchedumbre con escaleras y máquinas para apoderarse de las fortalezas. Ya se atacaba a los sitiados. (I Macabeos 5, 30)
Judas, viendo que el asalto había comenzado y que el fragor de la batalla, unido al son de las trompetas, llegaba al cielo, (I Macabeos 5, 31)
Judas entonces ordenó que todos se mantuvieran donde estaban. (I Macabeos 5, 49)
pues decían: "Un sacerdote de la estirpe de Aarón viene con el ejército; él no nos hará mal". (I Macabeos 7, 14)
Judas, viendo que todo el mal que Alcimo y los suyos hacían a los israelitas era mayor que el de los mismos paganos, (I Macabeos 7, 23)
Así hoy extermina a este ejército que está ante nosotros, para que sepan los supervivientes que ha hablado inicuamente contra tu templo. Júzgalo según su perversidad". (I Macabeos 7, 42)
He aquí la copia de la carta que esculpieron en tablas de bronce y enviaron a Jerusalén para que sirviese a los judíos como documento de tratado de paz: (I Macabeos 8, 22)
Pero cuando los suyos vieron a aquel gran número de enemigos, se llenaron de miedo y muchos huyeron del campo, quedando sólo ochocientos hombres. (I Macabeos 9, 6)