Löydetty 1427 Tulokset: Vie
Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los jefes de millar y de centuria y lo llevaron a la tienda de la reunión para que sirviera a los israelitas de memorial ante el Señor. (Números 31, 54)
Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían grandes y numerosos rebaños. Cuando vieron que la tierra de Yazer y la de Galaad eran lugares muy aptos para la ganadería, (Números 32, 1)
Así hicieron ya vuestros padres, cuando yo los envié a Cades a explorar la tierra. (Números 32, 8)
Partieron de Etán y se volvieron hacia Pi Hajirot, que está enfrente de Baal Sefón, y acamparon frente a Migdol. (Números 33, 7)
Y vinisteis todos a decirme: Enviemos por delante hombres que exploren la tierra y nos informen sobre el camino que debemos seguir y las ciudades a las que podemos llegar. (Deuteronomio 1, 22)
También en Seír vivían antiguamente los hurritas, que se vieron desposeídos y exterminados por los hijos de Esaú, los cuales se establecieron en su lugar, de la misma manera que hizo Israel con la tierra que el Señor le dio en posesión). (Deuteronomio 2, 12)
También era considerada como tierra de los refaítas. Allí vivieron en otro tiempo los refaítas, y los amonitas los llamaban zanzumitas, (Deuteronomio 2, 20)
También los heveos, que habitaban en aldeas hasta Gaza, se vieron destruidos por los caftoritas, venidos de Caftor, los cuales se establecieron en su lugar). (Deuteronomio 2, 23)
Desde el desierto de Quedemot envié mensajeros a Sijón, rey de Jesbón, para hacerle estas proposiciones de paz: (Deuteronomio 2, 26)
El Señor, nuestro Dios, puso también en nuestras manos a Og, rey de Basán, y a todo su pueblo, y le derrotamos sin dejar ni un superviviente. (Deuteronomio 3, 3)
Og, rey de Basán, era el último sobreviviente de los refaítas: su cama era de hierro, y medía cuatro metros y medio de largo por dos de ancho, como puede verse todavía en Rabat de los amonitas)". (Deuteronomio 3, 11)
Porque de todo ser viviente, ¿quién hay como nosotros que haya oído la voz del Dios vivo hablar de en medio del fuego y haya quedado con vida? (Deuteronomio 5, 26)