Mosaico decorativo

Löydetty 2306 Tulokset: Vid

  • Ester le respondió: "Si el rey quiere agradarme, concédeme la vida y la de mi pueblo; ésta es mi petición, éste es mi deseo; (Ester 7, 3)

  • El rey, furibundo, se levantó del banquete, y se fue al jardín de palacio; entretanto Amán, comprendiendo que su ruina estaba decretada, se quedó para implorar a Ester por su vida. (Ester 7, 7)

  • En las cartas, el rey concedía a los judíos, fuera cualquiera la ciudad en que habitasen, el derecho de unirse para defender la propia vida, y de matar, exterminar y acabar con las personas armadas de cualquier pueblo o provincia que los atacasen, incluidos las mujeres y los niños, así como de apoderarse del botín. (Ester 8, 11)

  • Conmemorados y celebrados de generación en generación en todas las familias, provincias y ciudades, estos días de purim no serán olvidados por los judíos, ni su recuerdo desaparecerá de su descendencia. (Ester 9, 28)

  • Supo las maquinaciones de los dos y adivinó sus designios, descubriendo que atentaban contra la vida del rey Asuero, y se lo comunicó al rey. (Ester 12, 2)

  • Como jefe de pueblos incontables y señor de toda la tierra, no quiero abusar de la grandeza de mi poderío, sino gobernar a mis vasallos con moderación y clemencia para que pasen una vida tranquila, sin temores, y gocen de la paz tan deseada por todos los hombres. (Ester 13, 2)

  • Tú conoces la grave situación en que me encuentro y sabes también que detesto el distintivo de mi grandeza que ciñe mi cabeza cuando aparezco en público. Sí, lo aborrezco como a un paño inmundo, y jamás lo llevo en mi vida privada. (Ester 14, 16)

  • El rey se conmovió, y sus servidores trataban de reanimarla. (Ester 15, 19)

  • Pero, incapaz de reprimir sus ambiciones, trató de privarnos del reino y de la vida. (Ester 16, 12)

  • su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, además de una servidumbre numerosa. Era, pues, el más grande de todos los orientales. (Job 1, 3)

  • Aún estaba éste hablando, cuando llegó otro, que dijo: "Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, después de haber pasado a cuchillo a tus criados. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia". (Job 1, 17)

  • Satán respondió: "Piel por piel, que todo cuanto tiene el hombre está dispuesto a darlo por su vida. (Job 2, 4)


"De que vale perder-se em vãos temores?". São Padre Pio de Pietrelcina