Löydetty 2268 Tulokset: Um
Los israelitas lloraron a Moisés treinta días en los llanos de Moab, cumpliéndose así los días del llanto por el luto de Moisés. (Deuteronomio 34, 8)
Ten valor y firmeza para cumplir fielmente todo lo que te ordenó Moisés, mi siervo; no te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito en todas tus empresas. (Josué 1, 7)
Que el libro de esta ley esté siempre en tu boca; medítalo día y noche para cumplir exactamente todo lo que está escrito en él. De este modo serás afortunado en todas tus empresas y tendrás éxito. (Josué 1, 8)
y les dijo: "Pasad ante el arca del Señor, vuestro Dios, hasta el medio del Jordán, y que cada uno de vosotros se eche al hombro una piedra, según el número de las tribus de Israel, (Josué 4, 5)
Los israelitas hicieron lo que les mandó Josué. Tomaron doce piedras del medio del Jordán, como había mandado el Señor a Josué, según el número de las tribus de Israel; las llevaron al lugar donde pasaron la noche y allí las dejaron. (Josué 4, 8)
Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza estuvieron a pie firme en medio del Jordán hasta que se cumplió todo lo que el Señor había ordenado a Josué, y el pueblo se apresuró a pasar. (Josué 4, 10)
Cuando suene el cuerno de carnero y vosotros oigáis el sonar de las trompetas, todo el pueblo dará con todas sus fuerzas el grito de guerra. Entonces las murallas de la ciudad se derrumbarán, y el pueblo la asaltará, cada uno de frente". (Josué 6, 5)
El pueblo gritó, y las trompetas sonaron. Cuando el pueblo oyó el sonido de las trompetas, se puso a gritar con todas sus fuerzas, y las murallas de la ciudad se derrumbaron; entonces el pueblo se lanzó al asalto, cada uno de frente, y la tomaron. (Josué 6, 20)
Una vez que hayáis tomado la ciudad, le prenderéis fuego. Éstas son las órdenes que debéis cumplir. ¡Atención! Soy yo el que os lo mando". (Josué 8, 8)
Cuando las gentes de Ay volvieron la vista atrás, vieron una humareda que subía de la ciudad hasta el cielo. Ya no pudieron ponerse a salvo por ningún lado, porque los israelitas que huían hacia el desierto se volvieron contra ellos. (Josué 8, 20)
Salieron con todos sus ejércitos, una multitud innumerable como la arena del mar, y con muchísimos caballos y carros de guerra. (Josué 11, 4)
Lo que el Señor había ordenado a Moisés, su siervo, Moisés se lo ordenó a Josué y Josué lo cumplió, sin dejar de hacer nada de lo que el Señor había ordenado a Moisés. (Josué 11, 15)