Löydetty 2268 Tulokset: Um
Los que prendieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos. (Mateo 26, 57)
Pedro lo había seguido de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote; entró y se sentó con los criados para ver el fin. (Mateo 26, 58)
Los sumos sacerdotes y el tribunal supremo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarle a muerte. (Mateo 26, 59)
El sumo sacerdote se levantó y le dijo: "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?". (Mateo 26, 62)
Pero Jesús permaneció callado. El sumo sacerdote le dijo: "¡Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el mesías, el hijo de Dios!". (Mateo 26, 63)
Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. (Mateo 26, 65)
Al amanecer, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo decidieron condenar a muerte a Jesús. (Mateo 27, 1)
Judas, el traidor, al ver que Jesús había sido condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: (Mateo 27, 3)
Los sumos sacerdotes recogieron las monedas de plata y dijeron: "No es lícito echarlas en el tesoro del templo, porque son precio de sangre". (Mateo 27, 6)
Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas, (Mateo 27, 9)
Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. (Mateo 27, 12)
Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. (Mateo 27, 20)