Löydetty 2268 Tulokset: Um
El Señor nos dé fuerzas e ilumine nuestros ojos para vivir a la sombra de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de su hijo Baltasar, sirviéndolos largo tiempo y gozando de su favor. (Baruc 1, 12)
Por eso el Señor Dios nuestro ha cumplido la amenaza que había pronunciado contra nosotros, contra nuestros jueces que gobernaron a Israel, contra nuestros reyes y nuestros príncipes, contra las gentes de Israel y de Judá. (Baruc 2, 1)
Pero nosotros no hicimos caso de tu invitación de servir al rey de Babilonia; y tú entonces has cumplido tus amenazas pronunciadas por medio de tus siervos los profetas; esto es, que los huesos de nuestros reyes y de nuestros padres serían sacados de sus sepulcros. (Baruc 2, 24)
"Si no escucháis mi voz, esta grande, enorme muchedumbre quedará con toda seguridad reducida a un pequeño número en medio de las naciones entre las que yo los dispersaré. (Baruc 2, 29)
Aprende dónde está la prudencia, dónde la fuerza, dónde la inteligencia, para saber con ello dónde está la longevidad y la vida, dónde la lumbre de los ojos y la paz. (Baruc 3, 14)
¿Los que juegan con las aves del cielo, los que acumulan la plata y el oro, en que confían los hombres y nunca se cansan de adquirirlas; (Baruc 3, 17)
Como para una muchacha presumida, así se toma oro y se hacen coronas para la cabeza de esos dioses. (Baruc 6, 8)
por más que estén vestidos de púrpura. Tienen que limpiarles también la cara del polvo del templo que se acumula en ellos. (Baruc 6, 11)
Les encienden lámparas y en número mayor que para ellos mismos; pero de ellas los dioses no ven ni una sola. (Baruc 6, 18)
Sus caras están ennegrecidas por el humo del templo. (Baruc 6, 20)
El oro mismo que los reviste para embellecerlos no brillaría si no hubiera quien les limpiara la herrumbre. Ni cuando eran fundidos se daban cuenta. (Baruc 6, 23)
Tampoco son capaces de dar ni riquezas ni dinero. Si alguien les hace una promesa y no la cumple, no pueden pedir cuentas. (Baruc 6, 34)