Mosaico decorativo

Löydetty 1928 Tulokset: Tierra Prometida

  • Nunca faltarán pobres en la tierra; por eso te digo: Abre tu mano a tu hermano, al humillado y al pobre de tu tierra. (Deuteronomio 15, 11)

  • Pero la sangre no la comerás: la derramarás por tierra, como se derrama el agua. (Deuteronomio 15, 23)

  • Sigue estrictamente la justicia, para que vivas y goces de la tierra que el Señor, tu Dios, está para darte en posesión. (Deuteronomio 16, 20)

  • Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor, tu Dios, te da, te hayas posesionado de ella y vivas en ella, si quieres tener un rey como lo tienen todos los pueblos de alrededor, (Deuteronomio 17, 14)

  • Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor, tu Dios, te da, no imites las prácticas horrendas de aquellos pueblos. (Deuteronomio 18, 9)

  • Si el Señor, tu Dios, ensancha tus fronteras, y te da toda la tierra, tal como lo prometió a tus padres - (Deuteronomio 19, 8)

  • De esta manera no se derramará sangre inocente dentro de la tierra que el Señor, tu Dios, está para darte en posesión; de lo contrario, la sangre caería sobre ti. (Deuteronomio 19, 10)

  • No desplazarás los límites de tu prójimo, puestos por tus antepasados para limitar tu herencia en la tierra que el Señor, tu Dios, está para darte. (Deuteronomio 19, 14)

  • ¿Hay alguno que tenga compromiso de matrimonio y todavía no se haya casado? Que se vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y se case otro con su prometida. (Deuteronomio 20, 7)

  • Si en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar en posesión se encuentra un muerto tirado en el campo sin que se sepa quién lo mató, (Deuteronomio 21, 1)

  • su cadáver no podrá quedar allí durante la noche, sino que lo enterrarás el mismo día, pues el que muere colgado de un árbol es maldito de Dios, y tú no debes manchar la tierra que el Señor, tu Dios, te da en heredad. (Deuteronomio 21, 23)

  • Si uno encuentra en la ciudad a una joven virgen prometida de otro y se acuesta con ella, (Deuteronomio 22, 23)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina