Mosaico decorativo

Löydetty 2028 Tulokset: Tierra Buena

  • Joab le respondió: "No serás tú hoy el portador de la buena nueva; lo serás otro día; pero hoy no llevarás una buena nueva, porque ha muerto el hijo del rey". (II Samuel 18, 20)

  • Ajimás se acercó y dijo al rey: "Salud". Se postró ante el rey rostro en tierra, y prosiguió: "Bendito sea el Señor, tu Dios, que ha entregado a los hombres que levantaban su mano contra mi señor, el rey". (II Samuel 18, 28)

  • Amasá no se fijó en la espada que Joab tenía en la mano, y éste se la clavó en el vientre, esparció sus entrañas en la tierra y, sin repetirle el golpe, murió. Entonces Joab y su hermano Abisay salieron en persecución de Sebá, hijo de Bicrí. (II Samuel 20, 10)

  • Entonces se estremeció, tembló la tierra, las bases de los cielos vacilaron, retemblaron al estallido de su ira. (II Samuel 22, 8)

  • Apareció el fondo de los mares, los cimientos de la tierra quedaron al desnudo al fragor, oh Señor, de tu amenaza, al resollar del viento en tus narices. (II Samuel 22, 16)

  • es como luz de la mañana al levantarse el sol; una mañana sin nubes, que después de la lluvia hace germinar la tierra. (II Samuel 23, 4)

  • Recorrieron toda la tierra y, al cabo de nueve meses y veinte días, volvieron a Jerusalén. (II Samuel 24, 8)

  • Cuando Ornán vio al rey, que con sus servidores se dirigía hacia él, se adelantó y se postró ante él rostro en tierra. (II Samuel 24, 20)

  • Se lo anunciaron al rey diciendo: "Está aquí Natán, el profeta". Se presentó ante el rey y le hizo reverencia, rostro en tierra. (I Reyes 1, 23)

  • Betsabé se inclinó rostro en tierra y dijo: "¡Viva mi señor, el rey David, por siempre!". (I Reyes 1, 31)

  • Luego toda la gente subió tras él, tañendo flautas y con tan gran algazara que parecía que se iba a abrir la tierra con el vocerío. (I Reyes 1, 40)

  • Salomón dijo: "Si se porta bien, no caerá en tierra uno solo de sus cabellos; pero si es sorprendido en delito, morirá". (I Reyes 1, 52)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina