Mosaico decorativo

Löydetty 1317 Tulokset: Son

  • También me dije acerca de la conducta de los hombres: es para que Dios los manifieste tales cuales son y para hacerlos ver que por sí mismos son como animales. (Eclesiastés 3, 18)

  • Encuentro que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es un lazo; su corazón es una red, y sus brazos son cadenas. Quien agrada a Dios escapa de ella, pero el pecador en ella queda preso. (Eclesiastés 7, 26)

  • Ciertamente he examinado todo esto, y he comprobado que los justos y los sabios y sus obras están en las manos de Dios. El hombre no conoce ni el amor ni el odio, y ambas cosas son a sus ojos (Eclesiastés 9, 1)

  • El hombre no conoce su hora: como los peces que son apresados en la red fatal y como los pájaros que se enredan en el lazo, así los hombres se dejan enredar por el infortunio cuando de improviso cae sobre ellos. (Eclesiastés 9, 12)

  • Yo digo: la sabiduría vale más que la fuerza; pero la sabiduría del pobre es despreciada y sus palabras no son escuchadas. (Eclesiastés 9, 16)

  • Las palabras dulces de los sabios son escuchadas mejor que los gritos del rey de los necios. (Eclesiastés 9, 17)

  • Las palabras de la boca del sabio son agradables; pero los labios del tonto causan su propia ruina. (Eclesiastés 10, 12)

  • Las primeras palabras de su boca son despropósitos, y el final de su discurso funesta locura. (Eclesiastés 10, 13)

  • Por la mañana siembra tu semilla, y por la tarde no des descanso a tu mano; porque tú no sabes lo que es mejor, si esto o aquello, o si ambas cosas son igualmente buenas. (Eclesiastés 11, 6)

  • Aleja la tristeza de tu corazón y aparta de tu carne el sufrimiento, porque la mocedad y la juventud son vanidad. (Eclesiastés 11, 10)

  • cuando tiemblen los guardianes de la casa, y se encorven los hombres fuertes, y cesen de moler las mujeres porque son demasiado pocas, y pierdan la vista las que miran por las ventanas, (Eclesiastés 12, 3)

  • Las palabras de los sabios son como aguijones, como clavos clavados por los instruidos de la asamblea. Ellas son dadas por el pastor único. (Eclesiastés 12, 11)


"O Coração de Jesus não deixará cair no vazio a nossa oração se ela for plena de fé e de confiança." São Padre Pio de Pietrelcina