Löydetty 4366 Tulokset: Siervos De Dios
Tomarás de nuevo la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: Mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto. Allí se quedó con unas pocas personas más; pero pronto se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. (Deuteronomio 26, 5)
Pero nosotros clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, que escuchó nuestra plegaria, volvió su rostro hacia nuestra miseria, nuestros trabajos y nuestra opresión, (Deuteronomio 26, 7)
Y ahora aquí traigo las primicias de los frutos de la tierra que el Señor me ha dado. Las dejarás delante del altar del Señor, tu Dios, y te postrarás en su presencia. (Deuteronomio 26, 10)
entonces ante el Señor, tu Dios, dirás: He apartado de mi casa lo consagrado y se lo he dado al levita, al emigrante, al huérfano, a la viuda, en plena conformidad con lo que tú me has mandado, sin traspasar ni olvidar tus mandatos. (Deuteronomio 26, 13)
Nada de ello he comido estando de luto, nada he consumido en estado de impureza, ni lo he ofrecido a un muerto. He obedecido al Señor, mi Dios, y he cumplido todo lo que me has ordenado. (Deuteronomio 26, 14)
Hoy te manda el Señor, tu Dios, poner por obra estos preceptos y mandatos. Guárdalos y ponlos en práctica con todo tu corazón y toda tu alma. (Deuteronomio 26, 16)
Hoy has comprometido al Señor para que sea tu Dios, a condición de seguir sus caminos, guardar sus mandamientos, leyes y preceptos y obedecer su voz. (Deuteronomio 26, 17)
Él te elevará sobre todas las naciones -como ya lo ha hecho- en gloria, fama y honor, y serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como él te lo ha dicho". (Deuteronomio 26, 19)
El día que paséis el Jordán para entrar en la tierra que el Señor, tu Dios, te da, levantarás grandes piedras, las revocarás de cal (Deuteronomio 27, 2)
y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley cuando hayas cruzado para entrar en la tierra que el Señor, tu Dios, te da, tierra que mana leche y miel, como te lo ha prometido el Señor, el Dios de tus padres. (Deuteronomio 27, 3)
Alzarás allí al Señor, tu Dios, un altar de piedras, (Deuteronomio 27, 5)
que no hayan sido labradas, y sobre él ofrecerás holocaustos al Señor, tu Dios; (Deuteronomio 27, 6)