Mosaico decorativo

Löydetty 386 Tulokset: Sangre

  • ¡Maldito aquel que hace la obra del Señor con negligencia! ¡Maldito el que retira su espada de la sangre! (Jeremías 48, 10)

  • "¡Caigan sobre Babilonia mis ultrajes y mis penas!" dice el pueblo de Sión. "¡Sobre los habitantes de Caldea mi sangre!", exclama Jerusalén. (Jeremías 51, 35)

  • Fue por los pecados de sus profetas, por las iniquidades de sus sacerdotes, que en medio de ella derramaban la sangre de los justos. (Lamentaciones 4, 13)

  • Vagaban por las calles como ciegos, tan manchados de sangre que ni se podían tocar sus vestiduras. (Lamentaciones 4, 14)

  • Cuando yo diga al malvado: ¡Morirás!, si tú no lo amonestas y no le adviertes que abandone su perversa conducta para que pueda vivir, morirá él por su maldad, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. (Ezequiel 3, 18)

  • Asimismo, si el justo se desvía de su justicia y comete la injusticia por no haberle tú advertido, él morirá en su pecado y no será tenida en cuenta la justicia que había practicado, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. (Ezequiel 3, 20)

  • Mandaré contra vosotros el hambre y las bestias feroces, que te dejarán sin hijos; la peste y la sangre pasarán por ti y descargaré contra ti la espada. Yo, el Señor, he hablado". (Ezequiel 5, 17)

  • Fabricad cadenas, porque el país está lleno de delitos de sangre y la ciudad repleta de violencia. (Ezequiel 7, 23)

  • Me respondió: "¡El crimen de la casa de Israel y de Judá es demasiado grande, inmenso; el país está cubierto de sangre y la ciudad llena de violencia! Han dicho: El Señor ha abandonado el país, el Señor no lo ve. (Ezequiel 9, 9)

  • Y si mandase la peste sobre aquel país y desahogase en sangre mi ira contra ellos exterminando hombres y animales, (Ezequiel 14, 19)

  • Pero yo, pasando junto a ti, te vi agitándote en tu sangre y te dije cuando estabas en tu sangre: Vive (Ezequiel 16, 6)

  • Te lavé con agua, te limpié tu sangre y te ungí con óleo; (Ezequiel 16, 9)


"Não desperdice suas energias em coisas que geram preocupação. Uma coisa somente é necessária: elevar o espírito e amar a Deus." São Padre Pio de Pietrelcina