Mosaico decorativo

Löydetty 308 Tulokset: Rut

  • un hombre a quien Dios ha dado riquezas, hacienda y honores, y a quien nada falta de cuanto pueda desear; pero Dios no le concede disfrutar de eso, sino que es un extraño quien lo disfruta. Esto es vanidad y un cruel sufrimiento. (Eclesiastés 6, 2)

  • Y si el hombre vive muchos años, que disfrute de todos ellos y recuerde que los días de tinieblas serán numerosos; todo lo que sucede es vanidad. (Eclesiastés 11, 8)

  • Goza, joven, de tu mocedad, y que tu corazón disfrute en los días de tu juventud. Sigue los caminos de tu corazón y los deseos de tus ojos. Pero sabe que de todo esto Dios te pedirá cuentas. (Eclesiastés 11, 9)

  • Ella: Como manzano entre árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes. A su sombra apetecida estoy sentada, y su fruto me es dulce al paladar. (Cantar 2, 3)

  • Levántate, Aquilón; Austro, ven; soplad en mi jardín y exhale sus aromas. ¡Entre mi amor en su vergel y coma sus frutos exquisitos! (Cantar 4, 16)

  • Las mandrágoras exhalan su perfume. A nuestra puerta están todos los frutos exquisitos; los nuevos igual que los añejos, oh amor mío, los he guardado para ti. (Cantar 7, 14)

  • Él: Salomón tenía una viña en Baal-Hamón, la encomendó a sus guardas. Cada uno tenía que pagarle por sus frutos mil monedas de plata... (Cantar 8, 11)

  • Mi propia viña ante mis ojos... ¡Las mil monedas para ti, oh Salomón, y doscientas para los guardas de su fruto! (Cantar 8, 12)

  • Porque glorioso es el fruto del trabajo honrado, y la raíz de la sabiduría es imperecedera. (Sabiduría 3, 15)

  • Se partirán sus ramas tiernas; su fruto inútil, verde para comerlo, no sirve para nada. (Sabiduría 4, 5)

  • Si uno ama la justicia, las virtudes son el fruto de su trabajo, porque enseña templanza y prudencia, justicia y fortaleza, y nada hay más útil para los hombres en la vida. (Sabiduría 8, 7)

  • Como testigos de su maldad subsisten todavía una tierra desolada y humeante, plantas que dan frutos que no llegan a madurar y una estatua de sal levantada en recuerdo de un alma incrédula. (Sabiduría 10, 7)


"No juízo final daremos contas a Deus até de uma palavra inútil que tenhamos dito." São Padre Pio de Pietrelcina