Löydetty 2422 Tulokset: Río
Ofrecieron el holocausto diario, los correspondientes a los novilunios y a las solemnidades consagradas al Señor, así como los que ofrecían voluntariamente al Señor. (Esdras 3, 5)
Dieron dinero a los canteros y a los carpinteros; mandaron víveres, bebidas y aceite a los sidonios y a los tirios para que enviasen por mar madera de cedro desde el Líbano a Jafa, conforme a la autorización que les había dado Ciro, rey de Persia. (Esdras 3, 7)
Sobornaron además contra ellos a algunos funcionarios del rey para hacer fracasar su proyecto. Este estado de cosas duró todo el tiempo que aún reinó Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Darío, rey de Persia. (Esdras 4, 5)
Rejún, gobernador, y Simsay, secretario, escribieron al rey Artajerjes la siguiente carta contra Jerusalén: (Esdras 4, 8)
"El gobernador Rejún, el secretario Simsay y sus demás colegas: los jueces y los legados, funcionarios persas, las gentes de Uruk, de Babilonia, de Susa, es decir, los elamitas, (Esdras 4, 9)
y el resto de la población que el grande e ilustre Asurbanipal deportó y estableció en las ciudades de Samaría y en las otras regiones de allende el río...". (Esdras 4, 10)
Sepa el rey que si esta ciudad se reconstruye y se restauran sus murallas, ellos no pagarán más tributo ni impuestos, ni derechos de paso, y el erario regio se resentirá de ello. (Esdras 4, 13)
Nosotros advertimos al rey que si esta ciudad se reconstruye y se restauran sus murallas, bien pronto no tendrás tú territorio alguno en Transeufratina". (Esdras 4, 16)
El rey envió esta respuesta: "Al gobernador Rejún, al secretario Simsay y a sus demás colegas residentes en Samaría y en los demás lugares de Transeufratina: ¡Salud! (Esdras 4, 17)
que ha habido en Jerusalén reyes poderosos cuyo dominio se extendía sobre todo el territorio de Transeufratina y que recibían tributos, impuestos y derechos de paso. (Esdras 4, 20)
Tan pronto como leyeron la carta del rey Artajerjes, el gobernador Rejún, el secretario Simsay y sus colegas fueron inmediatamente a Jerusalén y obligaron por la fuerza a los judíos a parar las obras. (Esdras 4, 23)
Así tuvieron que suspender la reconstrucción del templo del Señor en Jerusalén, que no pudo ser reanudada hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia. (Esdras 4, 24)