Mosaico decorativo

Löydetty 2422 Tulokset: Río

  • del glorioso evangelio que Dios bendito me ha confiado. (I Timoteo 1, 11)

  • Ésta es la recomendación que te hago, Timoteo, hijo mío, en conformidad con los augurios que anteriormente se hicieron sobre ti: apoyado en ellos libra el buen combate, (I Timoteo 1, 18)

  • Es necesario que el obispo sea intachable, casado una sola vez, sobrio, prudente, de porte educado, hospitalario, capaz de enseñar; (I Timoteo 3, 2)

  • Es también necesario que tenga buena fama ante los de fuera, para que no incurra en el descrédito y en los lazos del diablo. (I Timoteo 3, 7)

  • Primero, que sean probados; y si son irreprochables, que ejerzan el ministerio del diaconado. (I Timoteo 3, 10)

  • Los que desempeñan bien su ministerio consiguen gran honor y mucha seguridad en la fe en Cristo Jesús. (I Timoteo 3, 13)

  • Y sin duda alguna es grande el misterio de nuestra religión: "Que se ha manifestado como hombre, ha sido acreditado por el Espíritu, se ha mostrado a los ángeles, ha sido anunciado a las naciones, creído en el mundo, elevado a la gloria". (I Timoteo 3, 16)

  • No descuides el carisma que has recibido y que se te confirió en virtud del Espíritu, cuando te impusieron las manos los presbíteros de la Iglesia. (I Timoteo 4, 14)

  • Además se dedican a ir de casa en casa sin hacer nada; no sólo no hacen nada, sino que se dedican al chismorreo y a curiosearlo todo, hablando de lo que no deben. (I Timoteo 5, 13)

  • Por eso quiero que las viudas jóvenes se vuelvan a casar, que tengan hijos, que gobiernen su casa y que no den motivos de crítica a los adversarios, (I Timoteo 5, 14)

  • Pues dice la Escritura: No pondrás bozal al buey que trilla y el obrero merece su salario. (I Timoteo 5, 18)

  • Los que tienen amos creyentes, que no les falten al respeto por ser hermanos en la fe; al contrario, sírvanles mejor, puesto que los que reciben sus servicios son creyentes y hermanos muy queridos. Esto es lo que has de enseñar e inculcar. (I Timoteo 6, 2)


"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina