Löydetty 2422 Tulokset: Río
No castigaré a vuestras hijas porque se prostituyan, ni a vuestras nueras porque cometan adulterio, puesto que ellos también se van con prostitutas y con las prostitutas sagradas ofrecen sacrificios. Así el pueblo ignorante se prepara a la ruina. (Oseas 4, 14)
Porque han acudido a Asiria, que es un asno salvaje solitario. Efraín se ha comprado amantes. (Oseas 8, 9)
No te alegres, Israel, no te regocijes como los gentiles, pues tú te has prostituido abandonando a tu Dios; has amado el salario de la prostitución en todas las eras de grano. (Oseas 9, 1)
Los santuarios de las colinas del crimen serán destruidos, los pecados de Israel; espigas y abrojos crecerán en sus altares. Dirán a los montes: "¡Cubridnos!", y a las colinas: "¡Caed sobre nosotros!". (Oseas 10, 8)
Se volverán a Egipto, pero asirio será su rey porque no han querido convertirse. (Oseas 11, 5)
Seré como el rocío para Israel; él florecerá como el lirio y echará sus raíces como el olmo. (Oseas 14, 6)
Y vosotros, gentes de Sión, alegraos y regocijaos en el Señor, vuestro Dios, porque él os da la lluvia de otoño con justa medida, hace caer sobre vosotros la lluvia de otoño y la de primavera como anteriormente. (Joel 2, 23)
El sol se cambiará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y glorioso. (Joel 3, 4)
Aquel día los montes destilarán vino nuevo, las colinas manarán leche, y por todos los ríos de Judá correrán las aguas. De la casa del Señor saldrá una fuente que regará el valle de las Acacias. (Joel 4, 18)
romperé el cerrojo de Damasco, exterminaré al que se sienta en el trono de Bicat Aven y al que tiene el cetro de Bet Edén, y el pueblo asirio será desterrado a Quir, dice el Señor. (Amós 1, 5)
enviaré fuego contra Moab, que devorará los palacios de Queriot, y Moab morirá en el fragor entre el clamor bélico y el sonido de la trompeta; (Amós 2, 2)
Él ha hecho las Pléyades y el Orión, cambia en aurora las tinieblas y el día lo oscurece en noche; él llama a las aguas del mar y las vierte sobre la superficie de la tierra; su nombre es el Señor. (Amós 5, 8)