Löydetty 1774 Tulokset: Pueblo Judío
Por esto digo: Retirad vuestros ojos de mí, dejad que llore amargamente; no tratéis de consolarme por la ruina de la hija de mi pueblo. (Isaías 22, 4)
He aquí una tierra de caldeos: no eran un pueblo: Asiria la fundó para las bestias del desierto. Han levantado torres de asedio, han demolido sus palacios, la han convertido en montón de ruinas. (Isaías 23, 13)
Por eso te glorifica un pueblo poderoso, la ciudad de gentes temibles te teme; (Isaías 25, 3)
destruirá para siempre la muerte. El Señor Dios secará las lágrimas de todos los rostros, y la ignominia de su pueblo la borrará de toda la tierra; porque el Señor ha hablado. (Isaías 25, 8)
¡Abrid las puertas, para que entre el pueblo justo, que ha guardado la lealtad! (Isaías 26, 2)
Señor, alzada está tu mano; pero ellos no la miran. ¡Vean tu celo por tu pueblo, y se avergüencen, y el fuego preparado para tus enemigos los devore! (Isaías 26, 11)
Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos y cierra las puertas tras de ti; escóndete un instante hasta que pase la cólera. (Isaías 26, 20)
Cuando los ramos están secos, se les rompe; vienen las mujeres y los queman. Por ser un pueblo sin inteligencia no se compadece de él su creador, no le da su favor el que le ha formado. (Isaías 27, 11)
Aquel día el Señor omnipotente será para el resto de su pueblo corona de gloria y diadema de esplendor; (Isaías 28, 5)
Oh, sí, con labios balbucientes, en lenguaje extraño va a hablar a este pueblo. (Isaías 28, 11)
Escuchad, pues, la palabra del Señor, los que os mofáis, jefes de este pueblo, que está en Jerusalén. (Isaías 28, 14)
Ha dicho el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí tan sólo con palabras, y sólo de labios me honra, mientras su corazón está lejos de mí, siendo así su religión para conmigo sólo un mandamiento humano, una lección aprendida, (Isaías 29, 13)