Löydetty 1774 Tulokset: Pueblo Judío
Si, por el contrario, el centinela, al ver que la espada se acerca, no da la alarma con la trompeta y el pueblo no es prevenido, y la espada, irrumpiendo, hiere a alguno, éste perecerá por su culpa, pero de su sangre pediré yo cuentas al centinela. (Ezequiel 33, 6)
Hijo de hombre, di aún a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no le salvará si se pervierte, ni el injusto perecerá por su injusticia si se convierte, así como el justo no podrá vivir por su justicia, si llega a pecar. (Ezequiel 33, 12)
Pero las gentes de tu pueblo andan diciendo: ¡No es justo el camino del Señor, cuando son sus caminos los que no son justos! (Ezequiel 33, 17)
En cuanto a ti, hijo de hombre, las gentes de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las puertas de las casas y se dicen los unos a los otros: Vamos a escuchar cuál es la palabra que viene de parte del Señor. (Ezequiel 33, 30)
Vienen a ti en masa, mi pueblo se sienta delante de ti, escucha tus palabras; pero luego no las ponen en práctica, porque tienen en su boca la mentira y su corazón va tras la ganancia injusta. (Ezequiel 33, 31)
Y sabrán que yo, el Señor, su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, dice el Señor Dios: (Ezequiel 34, 30)
por eso profetiza y di: Esto dice el Señor Dios: Porque habéis sido devastados y tomados por todas partes y estáis ahora en poder de otras naciones, hechos blanco de burlas y de insultos por parte del pueblo, (Ezequiel 36, 3)
Y vosotros, montes de Israel, echad vuestros ramos, producid vuestros frutos para mi pueblo Israel, porque está ya para volver. (Ezequiel 36, 8)
Acumularé hombres en vosotros, mi pueblo Israel, tú serás su propiedad y su herencia y no volverás a privarles de sus hijos. (Ezequiel 36, 12)
Esto dice el Señor Dios: Porque se ha dicho de ti: Eres una tierra devoradora de hombres, has privado de hijos a tu pueblo, (Ezequiel 36, 13)
Y en las naciones donde llegaron profanaron mi santo nombre, al decirse de ellos: Son el pueblo del Señor y han tenido que abandonar su país. (Ezequiel 36, 20)
Habitaréis entonces en la tierra que di a vuestros padres, seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. (Ezequiel 36, 28)