Löydetty 1774 Tulokset: Pueblo Judío
Hasta los chacales presentan las ubres, dan de mamar a sus cachorros; las hijas de mi pueblo se han hecho crueles como las avestruces del desierto. (Lamentaciones 4, 3)
La perversidad de la hija de mi pueblo es más grande que el pecado de Sodoma, que fue arrasada en un instante sin que interviniera mano alguna contra ella. (Lamentaciones 4, 6)
Las mismas manos de tiernas mujeres cocieron a sus hijos: ellos les sirvieron de comida en la ruina de la hija de mi pueblo. (Lamentaciones 4, 10)
Baruc leyó el texto de este libro ante Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y ante todo el pueblo congregado para escuchar esta lectura, (Baruc 1, 3)
ante los dignatarios, los familiares del rey, los ancianos; en una palabra, ante el pueblo entero, desde el más chico al más grande, de todos los que habitaban en Babilonia, a orillas del río Sud. (Baruc 1, 4)
y lo mandaron a Jerusalén, al sacerdote Joaquín, hijo de Jelcías, hijo de Salón, a los demás sacerdotes y al resto del pueblo que se encontraban con él en Jerusalén. (Baruc 1, 7)
Y ahora, oh Señor, Dios de Israel, que sacaste a tu pueblo de Egipto con mano fuerte, entre señales y prodigios, con gran poder y tu brazo extendido, y te ganaste así un nombre hasta el día de hoy, (Baruc 2, 11)
Pues bien sé que no me escucharán, porque son un pueblo de cabeza dura; pero en el país de su destierro recapacitarán, (Baruc 2, 30)
Y estableceré con ellos una alianza eterna: yo seré su Dios, ellos serán mi pueblo, y no volveré a echar nunca más a mi pueblo Israel de la tierra que les di. (Baruc 2, 35)
¡Ánimo, pueblo mío, memorial de Israel! (Baruc 4, 5)
Él me dijo: "Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes, que se han rebelado contra mí, ellos y sus padres, hasta este mismo día. (Ezequiel 2, 3)
Porque eres enviado no a un pueblo de lengua oscura e incomprensible, sino a la casa de Israel; (Ezequiel 3, 5)