Löydetty 464 Tulokset: Pecado Oculto
pero no mató a los hijos de los asesinos, conforme lo escrito en el libro de la ley de Moisés: "Los padres no morirán por la culpa de los hijos, ni los hijos por la culpa de los padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado". (II Crónicas 25, 4)
que se enfrentaron al rey Ozías y le dijeron: "Ozías, tú no puedes ofrecer el incienso al Señor; sólo pueden hacerlo los sacerdotes de Aarón, consagrados precisamente para eso. Sal fuera del santuario, porque has pecado y no tienes derecho a la gloria que viene del Señor Dios". (II Crónicas 26, 18)
Sí, nuestros padres han pecado y han hecho lo que es malo a los ojos del Señor, nuestro Dios, lo han abandonado, han apartado su rostro de la morada del Señor y le han dado la espalda. (II Crónicas 29, 6)
Llevaron siete toros, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos para ofrecerlos en sacrificio por el pecado en favor de la monarquía, el santuario y Judá. El rey ordenó a los sacerdotes descendientes de Aarón que los ofrecieran sobre el altar del Señor. (II Crónicas 29, 21)
Llevaron los machos cabríos destinados al sacrificio por el pecado ante el rey y la asamblea para que pusieran sobre ellos sus manos. (II Crónicas 29, 23)
Los sacerdotes los mataron y derramaron su sangre sobre el altar como sacrificio por los pecados de todo Israel, pues el rey había ordenado ofrecer por todo Israel el holocausto y el sacrificio por el pecado. (II Crónicas 29, 24)
Ofrecieron para la dedicación de este templo de Dios cien novillos, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y, como sacrificio por el pecado de todo Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel. (Esdras 6, 17)
Los repatriados ofrecieron holocaustos al Dios de Israel: doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce machos cabríos por el pecado: todo en holocausto al Señor. (Esdras 8, 35)
Desde los días de nuestros padres hasta hoy hemos pecado gravemente. Por nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados a los reyes extranjeros, a la espada, a la esclavitud, al saqueo, al oprobio, como todavía ahora sucede. (Esdras 9, 7)
Pero el pueblo es numeroso y estamos además en la estación de las lluvias y no podemos soportar la intemperie en un asunto como éste, que no es cosa de uno o dos días, ya que somos muchos los que hemos incurrido en este pecado. (Esdras 10, 13)
Que se queden nuestros jefes en representación de toda la comunidad, y todos los que se hayan casado con mujeres extranjeras vendrán en días señalados, acompañados de las autoridades y de los jueces de cada ciudad, hasta que hayamos apartado de nosotros el furor de nuestro Dios por este pecado". (Esdras 10, 14)
Éstos se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres; y para reparar su culpa ofrecieron un carnero en sacrificio por el pecado. (Esdras 10, 19)