Mosaico decorativo

Löydetty 3365 Tulokset: Oso

  • Los de Zif subieron a Guibeá para decir a Saúl: "¿Sabes que David está escondido entre nosotros en los lugares fuertes, en Jores, en la colina de Jaquilá, que está al mediodía del desierto? (I Samuel 23, 19)

  • Oh rey, cuando quieras venir, ven; nosotros lo pondremos en tus manos". (I Samuel 23, 20)

  • Observad y reconoced todos los escondites donde se oculta y traedme una información exacta; entonces yo iré con vosotros y, si está en el país, yo le buscaré entre todas las familias de Judá". (I Samuel 23, 23)

  • Saúl y sus hombres fueron en su busca; pero David, informado de ello, bajó al macizo rocoso que hay en el desierto de Maón. Saúl lo supo, y persiguió a David en el desierto de Maón. (I Samuel 23, 25)

  • Que el Señor juzgue entre nosotros dos y que me vengue de ti; pero mi mano no te tocará. (I Samuel 24, 13)

  • Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre nosotros dos. Que él examine y defienda mi causa y me haga justicia librándome de tu mano". (I Samuel 24, 16)

  • He sabido que estás esquilando. Pues bien, tus pastores estuvieron con nosotros; nunca les molestamos ni les faltó nada mientras estuvieron en el Carmelo. (I Samuel 25, 7)

  • Estos hombres han sido muy buenos con nosotros. No nos han molestado; no nos ha faltado nada durante todo el tiempo que anduvimos junto a ellos cuando estábamos en el campo. (I Samuel 25, 15)

  • y dijo a sus criados: "Id vosotros delante; yo iré detrás". No dijo nada a su marido. (I Samuel 25, 19)

  • Aquís tenía confianza en David y se decía: "Seguramente se ha hecho odioso a su pueblo y será mi servidor para siempre". (I Samuel 27, 12)

  • Pero los jefes de los filisteos se indignaron contra él y le dijeron: "Haz que ese hombre vuelva al lugar que le has asignado. Que no venga con nosotros a la guerra, no sea que se vuelva contra nosotros en el combate. ¿Cómo podría este hombre congraciarse con su señor, mejor que con la cabeza de nuestros hombres? (I Samuel 29, 4)

  • Aquís le respondió: "Bien sabes que eres grato a mis ojos como un ángel de Dios; pero los jefes de los filisteos han dicho: Que no vaya con nosotros a la guerra. (I Samuel 29, 9)


"Deus nunca me recusou um pedido". São Padre Pio de Pietrelcina