Löydetty 20680 Tulokset: Or
Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo el Señor, a las doce tribus dispersas por el mundo, salud. (Santiago 1, 1)
Pero que pida con confianza, sin dudar nada; porque el que duda es semejante a las olas del mar, agitadas por el viento y llevadas de una parte a otra. (Santiago 1, 6)
Un hombre así no piense recibir nada del Señor: (Santiago 1, 7)
Que el hermano de humilde condición se sienta orgulloso de su alta dignidad, (Santiago 1, 9)
y el rico de su humillación, porque pasará como la flor del heno. (Santiago 1, 10)
El sol ardiente se levanta y seca el heno, se marchita la flor y desaparece su belleza; así se marchitará el rico en sus empresas; (Santiago 1, 11)
dichoso el hombre que soporta la prueba; porque si la ha superado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a los que le aman. (Santiago 1, 12)
Nadie diga en la tentación que es tentado por Dios. Porque Dios ni puede ser tentado al mal ni tienta a nadie, (Santiago 1, 13)
sino que cada uno es tentado por su propio deseo, que lo atrae y lo seduce. (Santiago 1, 14)
Él nos ha engendrado según su voluntad por la palabra de la verdad, para que seamos como las primicias de sus criaturas. (Santiago 1, 18)
porque el hombre airado no practica la justicia de Dios. (Santiago 1, 20)
Por eso, alejad de vosotros todo vicio y toda manifestación de malicia, y recibid con docilidad la palabra que ha sido plantada en vosotros y que puede salvaros. (Santiago 1, 21)