Mosaico decorativo

Löydetty 673 Tulokset: Mujer Adúltera

  • Edna, su mujer, y Sara, su hija, también lloraban. (Tobías 7, 7)

  • Luego dijo a la madre que trajera un papel, en el que escribieron el contrato matrimonial, es decir, que daba a su hija por mujer a Tobías según lo prescrito en la ley de Moisés. Y lo selló. Después se pusieron a comer y beber. (Tobías 7, 14)

  • Ragüel dijo a su esposa Edna: "Mujer, prepara otro dormitorio y lleva allí a Sara". (Tobías 7, 15)

  • Habían salido todos, y la puerta del dormitorio estaba ya cerrada. Tobías se levantó y le dijo a Sara: "Levántate, mujer; recemos y supliquemos a nuestro Señor que tenga misericordia de nosotros y nos proteja". (Tobías 8, 4)

  • Tú creaste a Adán y le diste a Eva, su mujer, como ayuda y compañera; y de los dos ha nacido toda la raza humana. Tú dijiste: No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una ayuda semejante a él. (Tobías 8, 6)

  • Ahora, Señor, yo no me caso con esta mujer por lujuria, sino con elevados sentimientos. Ten misericordia de los dos, y haz que vivamos larga vida". (Tobías 8, 7)

  • y dijo a su mujer: "Manda una criada a ver si vive; pues si ha muerto, lo enterraremos sin que nadie se entere". (Tobías 8, 12)

  • Dijo a su mujer que preparase pan en abundancia. Él se fue a la vacada, trajo dos toros y cuatro carneros, mandó que los mataran y comenzaron los preparativos. (Tobías 8, 19)

  • Luego tomarás la mitad de mis bienes y te irás feliz a casa de tus padres; heredarás la otra mitad cuando hayamos muerto mi mujer y yo. Ánimo, hijo, que soy ya para siempre tu padre y Edna tu madre, como lo somos de tu mujer Sara. Ánimo, hijo". (Tobías 8, 21)

  • A buena hora se pusieron en camino y llegaron a la boda. Al entrar en casa de Ragüel, encontraron a Tobías sentado a la mesa. Se levantó y saludó a Gabael, que se echó a llorar y lo bendijo así: "¡Hombre bueno y honrado, hijo de un hombre honrado, justo y limosnero! Que el Señor te bendiga con bendiciones celestiales a ti, a tu mujer, a su padre y a su madre. Bendito sea Dios, que he visto a Tobías tan parecido a mi primo Tobit". (Tobías 9, 6)

  • Ana, su mujer, repetía: "Mi hijo ha muerto, ya no vive". Y lloraba y se lamentaba: (Tobías 10, 4)

  • Tobit contestaba: "Cálmate, mujer; no te preocupes, que está bueno y salvo. Le habrá salido algún imprevisto; pero el hombre que le acompañaba es persona de confianza y uno de nuestros compatriotas. No te entristezcas, mujer, que pronto llegará". (Tobías 10, 6)


"Todas as graças que pedimos no nome de Jesus são concedidas pelo Pai eterno." São Padre Pio de Pietrelcina