Löydetty 1076 Tulokset: Medio-hermano
Él restableció las fronteras de Israel desde la entrada de Jamat hasta el mar de la Arabá, según el oráculo del Señor, Dios de Israel, pronunciado por medio de su siervo, el profeta Jonás, hijo de Amitay, que era de Gat Jéfer. (II Reyes 14, 25)
Y como el Señor no había decretado borrar el nombre de Israel de debajo del cielo, le salvó por medio de Jeroboán, hijo de Joás. (II Reyes 14, 27)
Menajén sacó este dinero a los ricos de Israel para darlo al rey de Asiria, a razón de medio kilo de plata cada uno. El rey de Asiria se retiró sin detenerse en el país. (II Reyes 15, 20)
El Señor había advertido a Israel y a Judá por medio de los profetas y de los videntes: "Arrepentíos de vuestros malos caminos, guardad mis preceptos y mandamientos y seguid la ley que di a vuestros padres y que os comuniqué por medio de mis siervos, los profetas". (II Reyes 17, 13)
Entonces el Señor habló así por medio de sus siervos los profetas: (II Reyes 21, 10)
Y el Señor mandó contra él bandas de caldeos, de sirios, moabitas y amonitas; las mandó contra Judá para destruirlo, conforme a la palabra que el Señor había pronunciado por medio de sus siervos los profetas. (II Reyes 24, 2)
La altura de una columna era de nueve metros, y encima había un capitel de bronce cuya altura era de dos metros y medio; alrededor del capitel había una guirnalda con granadas, todo ello de bronce. La segunda columna era igual. (II Reyes 25, 17)
Héber tuvo dos hijos: el primero se llamaba Péleg, porque en su tiempo se dividió la tierra, y su hermano Yotán. (I Crónicas 1, 19)
Hijos de Jadá, hermano de Samay: Yéter y Jonatán. Yéter murió sin hijos. (I Crónicas 2, 32)
Hijos de Caleb, hermano de Yerajmeel: Mesá, su primogénito, que fue padre de Zif, y Maresá, padre de Hebrón. (I Crónicas 2, 42)
Quelub, hermano de Sujá, engendró a Majir, padre de Estón. (I Crónicas 4, 11)
Dios vino en su ayuda contra aquéllos, y los agareos y todos sus aliados cayeron en sus manos, pues en medio del combate invocaron el nombre de Dios, que escuchó su clamor por haber puesto en él su confianza. (I Crónicas 5, 20)