Mosaico decorativo

Löydetty 2182 Tulokset: Mar

  • En los profetas de Samaría vi cosas repugnantes: profetizaban en nombre de Baal y pervertían a mi pueblo Israel. (Jeremías 23, 13)

  • ¿No es mi palabra como el fuego, como el martillo que deshace la roca? (Jeremías 23, 29)

  • a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las islas del otro lado del mar; (Jeremías 25, 22)

  • Y si se niegan a tomar de tu mano la copa y a beber, les dirás: "Esto dice el Señor todopoderoso: ¡La beberéis sin remedio! (Jeremías 25, 28)

  • pero pensad y tened en cuenta que, si me matáis, derramaréis sangre inocente sobre vosotros mismos, sobre esta ciudad y sus habitantes, porque es verdad que el Señor me ha mandado a vosotros a pronunciar todas estas palabras para que las escuchéis". (Jeremías 26, 15)

  • Pues así habla el Señor todopoderoso acerca de las columnas, del mar, de las basas y de los demás utensilios que quedan aún en esta ciudad (Jeremías 27, 19)

  • y dijo delante de todo el pueblo: "Esto dice el Señor: De la misma manera, dentro de dos años, romperé yo el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quitándolo del cuello de todas las naciones". Y el profeta Jeremías se marchó. (Jeremías 28, 11)

  • La carta fue llevada por Elasa, hijo de Safán, y Gamarías, hijo de Jelcías, a quienes Sedecías, rey de Judá, había enviado a Babilonia, donde Nabucodonosor, rey de Babilonia. Decía: (Jeremías 29, 3)

  • No se calmará la ira del Señor hasta que haya ejecutado y realizado los planes de su mente. Más tarde lo comprenderéis. (Jeremías 30, 24)

  • De nuevo plantarás viñas en los montes de Samaría, plantarán los plantadores y cosecharán. (Jeremías 31, 5)

  • Esto dice el Señor: Un grito se ha oído en Ramá, un lamento, llanto amargo: es Raquel, que llora a sus hijos, y no quiere consolarse de sus hijos porque ya no existen. (Jeremías 31, 15)

  • Pon mojones, coloca señales, marca bien la ruta, el camino que ya anduviste. Vuelve, virgen de Israel, vuelve a estas ciudades, que son tuyas. (Jeremías 31, 21)


"Quando a videira se separa da estaca que a sustenta, cai e apodrece." São Padre Pio de Pietrelcina