Löydetty 1464 Tulokset: Mal
Entregad a esos hombres perversos que hay en Guibeá para que los matemos y hagamos desaparecer el mal de en medio de Israel". Pero los de Benjamín no hicieron caso a sus hermanos, los israelitas. (Jueces 20, 13)
Y llegaron frente a Guibeá diez mil hombres escogidos de todo Israel. El combate fue duro, pues los de Benjamín no se dieron cuenta del mal que se les echaba encima. (Jueces 20, 34)
Los israelitas atacaron a los de Benjamín y los pasaron a espada, a los hombres, a los animales y a todo lo que encontraron. A todas las ciudades que encontraron les prendieron fuego. (Jueces 20, 48)
Porque nosotros no podemos darles por mujeres a nuestras hijas, ya que los israelitas hicieron este juramento: Maldito quien dé mujer a Benjamín". (Jueces 21, 18)
Él guarda los pasos de sus fieles, mientras que los malvados perecerán en las tinieblas, pues no es por la fuerza como vence el hombre. (I Samuel 2, 9)
Dile que yo condeno a su casa para siempre, porque él sabía que sus hijos maldecían a Dios y no los corrigió. (I Samuel 3, 13)
Fijaos bien: si va por el camino de su territorio hasta Bet Semes, es él quien nos ha hecho tanto mal; si no, sabremos que no ha sido su mano la que nos ha castigado, y que esto ha ocurrido por casualidad". (I Samuel 6, 9)
Pero unos malvados dijeron: "¿Y éste es el que nos va a salvar?". Lo despreciaron y no le rindieron honores. Mas Saúl ni se dio por enterado. (I Samuel 10, 27)
Él les dijo: "El Señor y su ungido son hoy testigos de que no habéis encontrado nada malo en mis manos". Y respondieron: "Testigos". (I Samuel 12, 5)
¿No estamos en el tiempo de la siega del trigo? Pues bien, voy a invocar al Señor y él mandará truenos y lluvia, para que sepáis y veáis el gran mal que le habéis hecho a los ojos del Señor al pedir para vosotros un rey". (I Samuel 12, 17)
Entonces todo el pueblo dijo a Samuel: "Ruega al Señor, tu Dios, por tus siervos para que no muramos, porque hemos añadido a todos nuestros pecados la gran maldad de pedir para nosotros un rey". (I Samuel 12, 19)
Samuel les dijo: "No tengáis miedo; es verdad que habéis cometido esa gran maldad; pero ahora no os apartéis del Señor y servidle con todo vuestro corazón. (I Samuel 12, 20)