Löydetty 2315 Tulokset: Ira
Asaf era el jefe; Zacarías, el segundo; seguían Uziel, Semiramot, Yejiel, Matatías, Eliab, Benayas, Obededón y Yeiel; éstos tocaban la lira y la cítara, mientras Asaf sonaba los címbalos. (I Crónicas 16, 5)
Él me construirá un templo y yo consolidaré su trono para siempre. (I Crónicas 17, 12)
yo seré para él un padre y él será para mí un hijo; no retiraré de él mi favor, como lo retiré de tu antecesor. (I Crónicas 17, 13)
Luego envió al ángel destructor a Jerusalén y, cuando ya estaba a punto de exterminarla, el Señor sintió compasión por tanta desgracia y dijo al ángel exterminador: "Basta, retira tu mano". El ángel del Señor estaba junto a la era de Ornán, el jebuseo. (I Crónicas 21, 15)
Yo mismo con mi trabajo he podido reunir para el templo del Señor tres mil cuatrocientas toneladas de oro, treinta y cuatro mil toneladas de plata y una cantidad incalculable de bronce y de hierro. He preparado también madera y piedra, a la cual tú añadirás más. (I Crónicas 22, 14)
El jefe de la sexta división, para el sexto mes, era Irá, hijo de Iqués, de Técoa. (I Crónicas 27, 9)
El jefe de la undécima división, para el undécimo mes, era Benayas de Piratón, descendiente efraimita. (I Crónicas 27, 14)
pero Dios me dijo: Tú no construirás un templo a mi nombre, porque tú has sido hombre de guerra y has derramado sangre. (I Crónicas 28, 3)
Me ha dicho: Tu hijo Salomón construirá mi templo y mis atrios, pues lo he elegido como hijo y yo seré un padre para él. (I Crónicas 28, 6)
Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, sírvele con todo tu corazón, con ánimo bien dispuesto, porque el Señor escudriña los corazones de todos y penetra sus más secretos pensamientos. Si tú lo buscas, él se dejará encontrar; pero si tú lo abandonas, él se retirará para siempre. (I Crónicas 28, 9)
Luego mandó decir a Jirán, rey de Tiro: "Haz conmigo lo que hiciste con David, mi padre, enviándole madera de cedro para construir la casa de su residencia. (II Crónicas 2, 2)
Jirán, rey de Tiro, respondió con una carta dirigida a Salomón: "El Señor ama a su pueblo, por eso te ha constituido rey de Israel". (II Crónicas 2, 10)