Mosaico decorativo

Löydetty 1851 Tulokset: Hijo

  • El niño no le hacía caso, por lo cual el rey llamó a la madre y le indicó que aconsejara a su hijo para que pudiera salvar la vida. (II Macabeos 7, 25)

  • Como el rey se lo ordenara con insistencia, al fin ella accedió a convencer a su hijo. (II Macabeos 7, 26)

  • Se inclinó hacia él, y burlándose del cruel tirano, dijo en lengua patria: "Hijo mío, ten compasión de mí, que durante nueve meses te llevé en mi seno, y te he amamantado durante tres años y te he alimentado y te he criado y educado hasta la edad que ahora tienes. (II Macabeos 7, 27)

  • Te pido, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra y a todo lo que hay en ella, que reconozcas que Dios lo hizo todo de la nada y que de la misma manera hizo el género humano. (II Macabeos 7, 28)

  • Todavía estaba hablando la madre, cuando el hijo exclamó: "¿Qué esperas? No obedezco las órdenes del rey; yo sigo y obedezco los preceptos de la ley dada a nuestros padres por Moisés. (II Macabeos 7, 30)

  • Tolomeo designó a Nicanor, hijo de Patroclo, de los primeros amigos del rey; puso a sus órdenes más de veinte mil soldados de diversas naciones y le dio la orden de exterminar a toda la raza judía. Puso a su lado a Gorgias, caudillo militar que tenía experiencia en los asuntos de guerra. (II Macabeos 8, 9)

  • y también, teniendo presente que los reyes limítrofes y príncipes vecinos están expiando la ocasión y esperando el momento oportuno, he designado rey a mi hijo Antíoco, a quien ya os había presentado y recomendado muchísimo cuando tenía que ir a las regiones del norte. A él le he escrito la carta que va a continuación. (II Macabeos 9, 25)

  • Os pido que, teniendo en cuenta el bien común y el de cada uno, conservéis vuestra benevolencia hacia mí y hacia mi hijo. (II Macabeos 9, 26)

  • El cuerpo fue transportado por Filipo, coetáneo suyo, que, no fiándose del hijo de Antíoco, se retiró a Egipto, a la corte de Tolomeo Filométor. (II Macabeos 9, 29)

  • Vamos ahora a narrar los acontecimientos sucedidos bajo Antíoco Eupátor, hijo del criminal, resumiendo los continuos males causados por las guerras. (II Macabeos 10, 10)

  • Pero los jefes de las diversas regiones, Timoteo y Apolonio, hijo éste de Genneo, así como Jerónimo y Demofón, además de Nicanor, jefe de los chipriotas, no los dejaban gozar de paz y de reposo. (II Macabeos 12, 2)

  • A los tres años, los de Judas se enteraron de que Demetrio, hijo de Seleuco, había desembarcado en Trípoli con un poderoso ejército y una gran flota, (II Macabeos 14, 1)


"O amor tudo esquece, tudo perdoa, sem reservas." São Padre Pio de Pietrelcina