Löydetty 2995 Tulokset: Hijo Del Hombre
David, próximo a la muerte, dio estas instrucciones a su hijo Salomón: (I Reyes 2, 1)
"Yo me voy a morir; ten ánimo y pórtate como un hombre. (I Reyes 2, 2)
Ya sabes lo que me ha hecho Joab, hijo de Sarvia; lo que hizo a los dos jefes de los ejércitos de Israel, Abner, hijo de Ner, y Amasá, hijo de Yéter, que los asesinó, vengando en plena paz la sangre derramada en tiempo de guerra y salpicando de sangre inocente el cinturón que ciño y el calzado que llevo. (I Reyes 2, 5)
Ahí tienes a Semeí, hijo de Guerá, el benjaminita, de Bajurín, el que me lanzó atroces imprecaciones cuando yo iba a Majanayín; pero bajó a mi encuentro al Jordán y le juré por el Señor que no le mataría. (I Reyes 2, 8)
Adonías, hijo de Jaguit, se presentó a Betsabé, madre de Salomón, y ella le preguntó: "¿Vienes en son de paz?". Él replicó: "En son de paz". (I Reyes 2, 13)
El rey Salomón dijo a su madre: "¿Cómo pides tú a Abisag, la sunamita, para Adonías? Pide ya para él la realeza, pues es mi hermano mayor y están por él Abiatar, el sacerdote, y Joab, el hijo de Sarvia". (I Reyes 2, 22)
El rey Salomón lo ordenó, y Benayas, hijo de Yehoyadá, mató a Adonías en el acto. (I Reyes 2, 25)
Cuando le comunicaron al rey Salomón que Joab se había refugiado en el santuario del Señor y que estaba junto al altar, ordenó a Benayas, hijo de Yehoyadá, que fuera y lo matara. (I Reyes 2, 29)
y el Señor la hará recaer sobre su cabeza; pues mató a dos hombres justos y mejores que él, y los asesinó a espada sin que lo supiera mi padre David: a Abner, hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasá, hijo de Yéter, general del ejército de Judá. (I Reyes 2, 32)
Benayas, hijo de Yehoyadá, fue y lo mató. Lo enterraron en su casa, en el desierto. (I Reyes 2, 34)
El rey puso a Benayas, hijo de Yehoyadá, al frente del ejército, y a Sadoc, el sacerdote, le puso en lugar de Abiatar. (I Reyes 2, 35)
Pero sucedió que, al cabo de tres años, dos criados de Semeí huyeron adonde Aquís, hijo de Maacá, rey de Gat. Cuando le dijeron a Semeí que sus criados estaban en Gat, (I Reyes 2, 39)