Mosaico decorativo

Löydetty 465 Tulokset: Fer

  • Naará le dio a Ajuzán, Jéfer, Temní y Ajastarí; tales son los hijos de Naará. (I Crónicas 4, 6)

  • Hijos de Esdras: Yéter, Méred, Efer y Yalón. La mujer de Méred dio a luz a Miriam, Samay y Yisbaj, padre de Estemoa; (I Crónicas 4, 17)

  • Éstos son los jefes de sus casas patriarcales: Efer, Yiseí, Eliel, Azriel, Jeremías, Hodavías y Yajdiel. Eran hombres valerosos, gente famosa, jefes de sus casas patriarcales. (I Crónicas 5, 24)

  • (34 )Aarón y sus hijos ofrecían los sacrificios sobre el altar de los holocaustos, y el incienso sobre el altar de los perfumes; se ocupaban de todo lo que se refería al lugar santísimo, y del rito de absolución sobre Israel, en todo lo cual se ajustaban a lo prescrito por Moisés, siervo de Dios. (I Crónicas 6, 49)

  • Hijos de Sofaj: Súaj, Jarnéfer, Sual, Berí, Yimrá, (I Crónicas 7, 36)

  • Reconstruyó la ciudad, todo alrededor desde el terraplén hacia la periferia, y Joab reconstruyó el resto de la ciudad. (I Crónicas 11, 8)

  • Jéfer, de Mequerá; Ajías, el pelonita; (I Crónicas 11, 36)

  • Éste es el total de combatientes equipados para la guerra, que se reunieron en torno a David para transferirle el reino de Saúl, según la orden del Señor: (I Crónicas 12, 24)

  • e iban de nación en nación, de un reino a otro pueblo diferente, (I Crónicas 16, 20)

  • Su obligación era estar a las órdenes de los hijos de Aarón en el servicio del templo del Señor en lo referente a los atrios, las cámaras, limpieza de las cosas santas y de los demás oficios del templo del Señor. (I Crónicas 23, 28)

  • De los descendientes de Hebrón, Jasabías y sus hermanos, hombres valientes, 1.700 en total, tenían a su cargo la custodia de Israel, al oeste del Jordán, en todos los asuntos que se referían al Señor y al servicio del rey. (I Crónicas 26, 30)

  • El rey David nombró a 2.700 hermanos de Yerías, hombres valerosos y jefes de familias, como inspectores de las tribus de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés, en todos los asuntos referentes a Dios y al rey. (I Crónicas 26, 32)


"Para consolar uma alma na sua dor, mostre todo o bem que ela ainda pode fazer". São Padre Pio de Pietrelcina