Löydetty 12214 Tulokset: Est
Jesús le dijo: "Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. (Juan 4, 21)
Pero llega la hora, y en ella estamos, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre quiere. (Juan 4, 23)
En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno se atrevió a decirle qué le estaba preguntando o por qué estaba hablando con ella. (Juan 4, 27)
"Venid a ver un hombre que me ha adivinado todo lo que he hecho. ¿Será acaso éste el mesías?". (Juan 4, 29)
Salieron de la ciudad y fueron adonde estaba Jesús. (Juan 4, 30)
Entretanto, sus discípulos le insistían: "Maestro, come". (Juan 4, 31)
Porque en esto se cumple aquel proverbio: Uno es el que siembra y otro el que siega. (Juan 4, 37)
Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por el testimonio de la mujer, que decía: "Me ha adivinado todo lo que he hecho". (Juan 4, 39)
Y decían a la mujer: "No creemos ya por lo que tú nos has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos de que éste es de verdad el salvador del mundo". (Juan 4, 42)
Después de estos dos días salió de allí para Galilea. (Juan 4, 43)
Cuando llegó a Galilea, los galileos, testigos oculares de todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, lo recibieron muy bien. (Juan 4, 45)
Al oír que Jesús venía de Judea a Galilea, salió a su encuentro y le suplicó que fuera a curar a su hijo, que estaba moribundo. (Juan 4, 47)