Mosaico decorativo

Löydetty 12214 Tulokset: Est

  • Éstas son las naciones que el Señor dejó para probar por su medio a los israelitas que no habían conocido ninguna de las guerras de Canaán (Jueces 3, 1)

  • Entonces la ira del Señor se encendió contra ellos y los entregó a Cusán Risatayín, rey de Edón. Los israelitas estuvieron sometidos a Cusán Risatayín ocho años; (Jueces 3, 8)

  • Así el país estuvo en paz durante cuarenta años. (Jueces 3, 11)

  • Los israelitas estuvieron sometidos a Eglón, rey de Moab, dieciocho años. (Jueces 3, 14)

  • Ehud se hizo un puñal de dos filos, de medio metro de largo, y se lo ciñó bajo sus vestidos, al lado derecho. (Jueces 3, 16)

  • pero cuando llegó al lugar llamado "Los Ídolos", cerca de Guilgal, se volvió y dijo: "Tengo un mensaje secreto para ti, oh rey". El rey respondió: "¡Silencio!", y mandó salir a todos los que estaban con él. (Jueces 3, 19)

  • Ehud entró. El rey estaba sentado en la sala de verano, reservada para él solo, tomando el fresco. Ehud le dijo: "Tengo una palabra de Dios para ti, oh rey", y éste se levantó de la silla. (Jueces 3, 20)

  • La empuñadura entró con la hoja, y la grasa se cerró sobre ésta, pues no sacó el puñal del vientre; luego Ehud salió por la ventana. (Jueces 3, 22)

  • Después que él salió, vinieron los servidores del rey y, viendo cerradas con cerrojo las puertas de la habitación alta, se dijeron: "Sin duda está haciendo sus necesidades en la sala de verano". (Jueces 3, 24)

  • Y les dijo: "Seguidme, porque el Señor pone a vuestros enemigos, a Moab, en vuestras manos". Ellos lo siguieron, cortaron a Moab los pasos del Jordán y no dejaron pasar a ninguno. (Jueces 3, 28)

  • Aquel día Moab quedó derrotado bajo la mano de Israel, y la tierra estuvo en paz durante cuarenta años. (Jueces 3, 30)

  • Ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoán, de Cades, en Neftalí, y le dijo: "El Señor, Dios de Israel, ha ordenado esto: Vete al monte Tabor y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y Zabulón. (Jueces 4, 6)


"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina