Mosaico decorativo

Löydetty 12214 Tulokset: Est

  • Que el libro de esta ley esté siempre en tu boca; medítalo día y noche para cumplir exactamente todo lo que está escrito en él. De este modo serás afortunado en todas tus empresas y tendrás éxito. (Josué 1, 8)

  • Yo te lo mando. Sé fuerte y ten ánimo. No temas ni te asustes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas". (Josué 1, 9)

  • "Recorred el campamento y dad esta orden al pueblo: Haced provisiones, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para tomar posesión de la tierra que el Señor, vuestro Dios, os da en propiedad". (Josué 1, 11)

  • "Recordad lo que os mandó Moisés, siervo del Señor, diciendo: El Señor, vuestro Dios, os concede el descanso al daros esta tierra. (Josué 1, 13)

  • Vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados pueden quedar en la tierra que os dio Moisés en Transjordania; pero vosotros, todos los hombres de guerra, iréis armados al frente de vuestros hermanos y les prestaréis vuestra ayuda, (Josué 1, 14)

  • hasta que el Señor dé un lugar de descanso a vuestros hermanos, como os lo ha dado a vosotros, y posean también ellos la tierra que el Señor, vuestro Dios, les da. Después podéis volver a la tierra que os pertenece para poseerla y que os dio Moisés, siervo del Señor, en Transjordania". (Josué 1, 15)

  • Lo mismo que obedecimos en todo a Moisés, así te obedeceremos a ti. Únicamente, que el Señor, tu Dios, esté contigo como estuvo con Moisés. (Josué 1, 17)

  • Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sittín dos espías con esta consigna: "Id a explorar la tierra de Jericó". Ellos fueron y entraron en casa de una prostituta llamada Rajab, y se alojaron allí. (Josué 2, 1)

  • Llegó al rey de Jericó la noticia en estos términos: "Unos israelitas han venido aquí esta noche para explorar el país". (Josué 2, 2)

  • y les dijo: "Yo sé que el Señor os ha dado esta tierra; nosotros estamos llenos de miedo, y todos los habitantes de la región tiemblan ante vosotros, (Josué 2, 9)

  • Al oírlo nos hemos descorazonado ante vosotros, porque el Señor, vuestro Dios, es Dios tanto arriba en los cielos como abajo en la tierra. (Josué 2, 11)

  • Ellos le contestaron: "Con nuestras propias vidas respondemos de las vuestras, con tal que no nos denuncies. Cuando el Señor nos entregue esta tierra, obraremos contigo con benevolencia y lealtad". (Josué 2, 14)


"O amor nada mais é do que o brilho de Deus nos homens". São Padre Pio de Pietrelcina