Löydetty 869 Tulokset: Espada Del Espíritu
esto dice el Señor Dios: Extenderé mi mano contra Edón, exterminaré de ella hombres y animales y la reduciré a un desierto. Desde Temán a Dedán caerán a espada. (Ezequiel 25, 13)
Esto dice el Señor Dios: "Porque los filisteos han actuado por espíritu de venganza y se han vengado, llena el alma de odio, exterminando a impulsos de una enemistad de siglos, (Ezequiel 25, 15)
he aquí que yo haré venir contra ti a extranjeros, los más feroces de los pueblos, y desenvainarán su espada contra la prez de tu sabiduría y borrarán tu esplendor. (Ezequiel 28, 7)
Mandaré contra ella la peste, y la sangre correrá por sus calles. Caerán en ella atravesados por la espada, desenvainada por todas partes contra ella. (Ezequiel 28, 23)
Por tanto, esto dice el Señor Dios: Mira, yo haré venir contra ti la espada y exterminaré de ti hombres y animales. (Ezequiel 29, 8)
Caerá la espada sobre Egipto y el terror llegará hasta Etiopía, cuando caigan en Egipto los muertos, cuando sean saqueadas sus riquezas y sus cimientos destruidos". (Ezequiel 30, 4)
Etiopía las gentes de Put y de Lidia, toda la Arabia, las gentes de Libia y los hijos de las tierras aliadas caerán con ellos a espada. (Ezequiel 30, 5)
Esto dice el Señor: "Caerán los apoyos de Egipto, se desplomará el orgullo de su potencia. Desde Migdol a Siene caerán todos a espada, dice el Señor Dios. (Ezequiel 30, 6)
Los jóvenes de Heliópolis y de Bubastis caerán a espada y sus mujeres irán al destierro. (Ezequiel 30, 17)
"Hijo de hombre, he roto el brazo del Faraón, rey de Egipto, y no ha sido vendado. No se le han aplicado medicamentos ni vendas para que, recobrado el vigor, pueda de nuevo empuñar la espada. (Ezequiel 30, 21)
Por tanto, esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra el Faraón, rey de Egipto. Le despedazaré los dos brazos, el brazo sano y el que está roto, y haré que la espada caiga de su mano. (Ezequiel 30, 22)
Robusteceré los brazos del rey de Babilonia, pondré en su mano mi espada y romperé los brazos del Faraón, que gemirá ante él, como un herido de muerte. (Ezequiel 30, 24)