Mosaico decorativo

Löydetty 1742 Tulokset: Don

  • Jefes y ancianos gimieron; doncellas y jóvenes perdieron su vigor y se desvaneció la belleza de las mujeres. (I Macabeos 1, 26)

  • Por temor a ellos huyeron los habitantes de Jerusalén, que se convirtieron en una colonia de extranjeros. Sus hijos se sentían extranjeros en ella y llegaron a abandonarla. (I Macabeos 1, 38)

  • de modo que se olvidaran de la ley y abandonaran todas sus prescripciones. (I Macabeos 1, 49)

  • Muchos del pueblo, los que abandonaban la ley, se les unieron, cometieron tales crueldades en el país (I Macabeos 1, 52)

  • Por entonces Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote de la familia de Yoarib, abandonó Jerusalén y fue a establecerse en Modín. (I Macabeos 2, 1)

  • Matatías les respondió en voz bien alta: "Aunque todas las naciones que constituyen el imperio siguieran al rey, abandonando la religión de sus padres y obedeciendo sus órdenes, (I Macabeos 2, 19)

  • No permita Dios que abandonemos la ley y las tradiciones. (I Macabeos 2, 21)

  • donde se establecieron con sus hijos, mujeres y ganados, pues los males habían llegado al colmo. (I Macabeos 2, 30)

  • Se engríe hoy y mañana ya no existe, porque ha vuelto al polvo de donde vino y se esfumaron sus anhelos. (I Macabeos 2, 63)

  • Clamaron al cielo, diciendo: "¿Qué haremos de éstos y dónde los dejaremos? (I Macabeos 3, 50)

  • Luego pasó a los amonitas, donde encontró un poderoso ejército y un pueblo numeroso a las órdenes de Timoteo. (I Macabeos 5, 6)

  • y diciendo: "Los de Tolemaida, Tiro y Sidón se han conjurado contra nosotros, con toda la Galilea de los gentiles, para exterminarnos". (I Macabeos 5, 15)


"Enquanto estivermos vivos sempre seremos tentados. A vida é uma contínua luta." São Padre Pio de Pietrelcina